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El Testamento Maya – Steve Alten

Pues mira que hay libros malos. Que levante la mano quien no se haya tragado algún esperpento literario.

Supongo que para eso están los blogs de lectura, para que los lectores opinemos ajenos a la maquinaria de la industria literaria, libremente, sin ataduras de ningún tipo y recomendemos únicamente los libros que nos parezcan buenos.

En cambio, si en nuestro trasiego lector nos topamos con historietas de dudoso gusto, tenemos la obligación de advertir al personal, siempre con educación pero con firmeza, para evitar que otros pierdan el tiempo como lo hemos perdido nosotros, y dediquen sus energías a lecturas que realmente merezcan la pena. Y es que reconozcámoslo, la escritura es un arte complicado.

Comento esto, porque he leído a algún crítico literario, de los que cobran una pasta, afirmar que El Testamento Maya está lleno de suspense, tratándose de un thriller bien documentado. ¡¡Venga ya!! (Por no utilizar otro tipo de expresiones) Pero quién se va a creer esto… Sinceramente, flaco favor ha hecho este libro a la novela de aventuras, ciencia ficción, thriller o al género que pertenezca.

El Testamento Maya

 Y eso que no quito mérito al trabajo que lleva escribir 586 páginas, pero un poquito de autocrítica tampoco viene mal.

El problema es que la literatura también forma parte de la rueda mercantil, lo que genera efectos colaterales en forma de publicaciones sin sentido. Porque no nos engañemos, hoy en día se planifican libros destinados a ser superventas, independientemente del disfrute en sí. De lo que se trata es de tener un producto, aunque sea una porquería, que acompañado de una buena campaña de marketing, recaude un pastizal. Hay especialistas en crear best-sellers, reputados segmentadores de mercado que encuentran nichos de mercado donde uno no imagina.

Eso o tu cuñado es el editor, y de rebote consigues publicar quinientas inservibles páginas, colaborando con la desforestación del Amazonas.

No tengo muy claro en cuál de las dos opciones podríamos englobar El Testamento Maya de Steve Alten, de lo que sí que estoy seguro, es que mi regalo del amigo invisible de este año ha sido…. Digamos que para olvidar. No se acierta siempre.

Sin embargo, parece que tiene su público y hay opiniones que pululan por la red que aseguran lo contrario, que recomiendan el libro, cuyo argumento en mi opinión, es de alucinar: un antropólogo recluido en un psiquiátrico por sus locas teorías agoreras, que convence a su médico, por supuesto una bella psiquiatra de origen latino (de esta manera ya tenemos al macho alfa y la previsible tensión sexual, como si no hubiésemos leído esto nunca…), de que se acerca el fin del mundo, y sólo está en sus manos la salvación del planeta. Ahí es donde aparecen las pirámides de Chichen Itza, Machu Pichu, Teotihuacan… como eje de un misterio a resolver y cuatro líneas sobre estas civilizaciones, queriendo aparentar que ha invertido mucho tiempo en documentarse, cuando en el fondo, dudo que sea así (apreciación exclusivamente mía y no dudo que discutible), limitándose a copiar datos de alguna enciclopedia barata.

Hasta aquí, digamos que te lo crees, porque llevas 200 páginas, con un par, y ya no es cuestión de cerrar el libro puesto que hace tiempo que has superado el punto de no retorno, y sigo leyendo poco convencido, con esa sensación que a veces me invade de estar cometiendo un terrible error. Entonces llegan los alienígenas (no es coña), y claro, estoy tan tranquilo en el sofá, estupefacto, y releo una decena de veces el último párrafo, sin dar crédito a lo que leen mis ojitos azules. El caso es que aparecen seres de otro planeta, sin otra cosa que hacer que acabar con la raza humana precisamente en la fecha indicada en el calendario Maya, pero vosotros tranquilos, que no cunda el pánico, que menos mal que tenemos a estos dos protagonistas que velan por nuestra seguridad y ellos, y sólo ellos, tienen la clave de la salvación del planeta… Y ahí sí, cierro el libro y hecho espumarajos por la boca. Hombre, no me fastidies… Demasiado. Desconozco en qué consiste el resto del libro y espero que a nadie se le ocurra hacer la película

Lo que me alucina, no es que haya gente a la que le guste el libro, porque estamos muchos en el mundo y tiene que haber de todo, lo que me llama la atención es que el fulano promete una trilogía, y El Testamento Maya es el primero. Trágate eso, taza y media de alienígenas junto a las pirámides Mayas. No tiene desperdicio.

Steve Alten
Fuente: Steve Alten

Claro, intrigado, uno busca el nombre del autor en internet, abre la wikipedia y se encuentra no sólo con que es un autor de best-sellers (¿cómo es que este tipo vende millones de ejemplares y en cambio yo no logro convencer ni a los amigos para que me compren un libro? ¿Qué estoy haciendo mal?) , sino que encima, asegura que hay muchos jóvenes que se han aficionado a la lectura después de haber leído sus libros (me ahorro comentarios), hasta el punto que ha creado una organización sin ánimo de lucro diseñada a animar a los estudiantes a leer.

Muy loable la iniciativa, no digo que no. Pero quiero pensar, por dar alguna explicación a tanto despropósito, que la parte esa de que gracias a sus libros ha inculcado la afición por la lectura, se debe a un tema generacional, y ya que hace veinte años que he abandonado la adolescencia, el problema es mío y no acabo de ver las virtudes de este libro. Hay quien asegura que cada libro tiene su momento, y sencillamente, mi momento no es el de El Testamento Maya.

Igual me he pasado con las opiniones, y supongo que habrá hordas de personas que no las compartirán, pero es que reconozco que no estoy preparado para un producto tan simplón. De hecho, ya  la portada me echaba para atrás, se veía que formaba parte de esas novedades editoriales que más pronto que tarde caerán en el olvido, pero como era un regalo, caes en la tentación de empezarlo. Craso error.

Opino que tiene que haber todo tipo de literatura, pero también tenemos que exigir un mínimo, y lo siento mucho, pero El Testamento Maya no llega.

En fin… sólo puedo finalizar el post con una pregunta que dejo en el aire… ¿nos hemos vuelto locos o qué?

Merienda para la lectura: si eres mayor de edad, por lo menos dos gin tonics hasta arriba de ginebra, no queda otra. En caso contrario, surtido de gominolas, de esas que al masticar se te pegan a los dientes.

Espero tus comentarios al respecto, sobre todo si te ha gustado el libro, que de todo se aprende y para eso he creado meriendalibros.

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