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El pabellón número 6 – Antón Chéjov

Pues como hay que leer de todo en esta vida, pasamos de un libro de aventuras como era Tiempo de Conquistadores, sin más pretensiones que el entretenimiento y la divulgación, a otro un poco más serio, de esos cuya lectura va acompañada de cierta reflexión, que no se diga que no le damos a la materia gris y que sólo pensamos en el fútbol y en estar en los bares (que también, pero hay tiempo para todo).

Así que hoy ha tocado El Pabellón Número 6, de Antón Chéjov, que está considerado como uno de los principales autores de cuentos y relatos cortos, demostrando que no hace falta escribir un tocho de quinientas páginas para dártelas de artista. Si alguna vez habéis intentado escribir un relato corto, sabréis lo complicado que resulta conseguir la empatía entre el lector y los personajes en pocas líneas, por lo que no está de más reconocer el talento de Chéjov.

Antón Chéjov
Fuente: frases grandes

Sus escritos están en la línea de la literatura rusa del siglo XIX, e incluyen descripciones de la sociedad de la época,  sus oficios, vestimentas, costumbres, etc, desgranando la situación socio-económica del momento, invitando a que el lector se cuestione las sucesivas escenas que presenta en cada uno de sus cuentos,  pero huyendo de las lecciones de moralidad. Simplemente deja preguntas en el aire, esperando que el lector avispado las recoja y reflexione. O por lo menos esa es mi visión.

En el caso de Chéjov, muchos de sus cuentos son sombríos y llenos de estoicismo, y si bien leerse todos sus relatos de una tacada, por muy cortos que éstos sean, uno detrás de otro, está reservado sólo para auténticos titanes (y yo no soy uno de ellos), no deja de ser una opción perfecta para alternar sus cuentos con otras lecturas. Por ejemplo, recomiendo leer un par de cuentos de Chéjov en ese intervalo de tiempo que se da cuando acabas un libro y estás decidiéndote por el siguiente.

El Pabellón Número 6 narra la amistad que surge entre el director de un psiquiátrico, Andrei Efímich Raguin y uno de sus pacientes, paranoico, Iván Dimítrich Grómov, hombre de gran intelectualidad. A través de sus conversaciones, Chéjov desgrana sus pensamientos sobre la vulgaridad de la sociedad, el estoicismo y la filosofía. Es un relato de fácil lectura, que no deja indiferente, con muchos diálogos que invitan a pensar.

El pabellón número 6
Fuente: alianza editorial

En general los relatos de Chéjov muestran a personajes desamparados, olvidados por el sistema, ajenos a la maquinaria de la sociedad, en un tono reivindicativo. Es un tipo de literatura muy recurrente en aquella época, y que se apoya en los diálogos para exponer su pensamiento. Os dejo un breve ejemplo:

‑¿Qué quiere decir eso?

‑Que el hombre corriente busca lo bueno y lo malo fuera de sí mismo, o sea, en un coche o en un gabinete; mientras que el hombre meditativo lo busca en sí mismo.

Al final y como no podía ser de otra manera, impregnado de cierto sarcasmo, el propio director del hospital acaba siendo acusado de demente e internado en la misma sala que su paciente, en clara alusión al sentimiento de frustración que tenían los intelectuales rusos del siglo XIX.

También da pie a que nos hagamos esa irónica pregunta: ¿quién está verdaderamente loco? ¿El paciente o los que estamos fuera del hospital?

Desconozco el nivel de locura de la Rusia zarista, pero en nuestro tiempo contemporáneo, habida cuenta de la crisis que nos rodea y las noticias de escándalos financieros, creo que estamos siendo gobernados por auténticos dementes.

Merienda para la lectura: chocolate con avellanas para reponer las fuerzas.

¿Te apuntas conmigo a ver si tenemos suerte y nos internan en El Pabellón Número 6? En ese caso, deja aquí tu loco comentario.

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