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Nuestros héroes de ficción

El otro día, a cuenta de la crisis, en un programa de televisión dedicado al molesto arte del grito, escuché a un tipo (lo siento, pero no recuerdo su nombre) algo así como que nuestra sociedad necesitaba héroes. Al instante pensé en todos los héroes de ficción que habían jalonado mi vida y los comparé con los iconos publicitarios de ahora…. Paupérrimo creo que es la palabra más elegante que se me ocurre.

Si a esto le unimos la reciente novela de Mario Vargas Llosa, El héroe discreto, que todavía no he leído, pero que según el propio autor representa un homenaje a los héroes anónimos, no quedaba otra que escribir un post al respecto.

El caso es que el problema vino cuando repasé mentalmente a quienes consideraba héroes más o menos famosos de carne y hueso, personas humanas como diría aquél, y en la lista que se me ocurrió, descubrí que todos mis héroes formaban ya parte del pasado (me ahorro la lista no vaya a ser que alguno/a se sienta ofendido). Se conoce que me ha tocado vivir un periodo mediocre. Total, que viendo que a nuestro alrededor no hay muchos héroes que digamos y para encontrar uno me tengo que ceñir a los libros leídos, me ha dado por reflexionar: ¿Qué cualidades tienen los héroes literarios con los que me he encontrado en mis lecturas?

Si pretendemos que el protagonista de nuestra historia de ficción sea un ejemplo a seguir, idolatrado desde nuestra cómoda posición de lector, éste debe cumplir una serie de requisitos:

  • Carácter: Nuestro héroe o heroína, transmitirá una personalidad definida, sin ambigüedades. No importa que el lector esté o no conforme con su forma de ser. El objetivo es que sean creíbles las decisiones que nuestro héroe va tomando durante la historia. No se trata de ser previsible, sino de que para cada decisión, existe una justificación o motivo.
  • Valores: Nuestro héroe tiene que tener unos ideales, ir en cierto modo contracorriente, seguro de estar haciendo las cosas bien, dejando esa sensación de actuar correctamente, convirtiéndose en un modelo para el resto de nuestra sociedad. Actuar acorde a unos principios conllevará irremediablemente pagar un alto precio (el desprecio de los débiles, caer en desgracia, ser odiado por el poderoso…).
  • Actúa contra su propio interés: Si anhelas ser un héroe, es imprescindible cierto sacrificio por tus ideales, pues siempre hay fuerzas externas y oscuras como el malo de la película, el mafioso de turno o el político corrupto que intentarán impedir que el bien prevalezca. El ignominioso mirará a otro lado, ajeno a las implícitas consecuencias, por otro lado nefastas para algún colectivo débil. Sin embargo, nuestro héroe no se dejará amedrentar y luchará contra la injusticia, aún sabiendo que quien acabará pagando un cuantioso tributo sea él mismo.
  • Bondad: Nunca se sabe quién puede llegar a ser un héroe. Incluso el más insignificante de los ciudadanos puede realizar actos heroicos, lo que es más importante: la heroicidad va unida a la bondad y al altruismo exacerbado. Supongo que gracias a esta característica millones de novelas han tenido éxito a lo largo de la historia.
  • Un buen héroe tiene un antagonista ruin y peligroso: Tiene que haber un malo, una injusticia, algo que combatir y que merezca la pena el previsible sacrificio, aunque le vaya la vida en ello.
  • Dispone de una cualidad que le hace único: es un virtuoso de alguna disciplina, que si bien no es destacable para la vida cotidiana, se convierte en una pieza fundamental de la trama.
  • Rebelde: En el fondo se trata de una cualidad implícita en las anteriores, pero que considero dispone de entidad propia, pues es precisamente este ingrediente de rebeldía el que lleva al héroe a actuar.

No confundir héroe con protagonista, pues el personaje de una novela no tiene porqué ser un tipo digno de admiración, siendo algunos auténticos seres despreciables. Sin embargo, en determinados géneros como por ejemplo la novela negra, lo usual es que el protagonista, con un oscuro pasado al bode de la ley, tenga algún rasgo diferenciador que le convierta en héroe anónimo.

Cuando repasamos el pasado, examinamos con lupa los héroes que convivieron en las diferentes épocas. Ya que últimamente me ha dado por reflexionar (creo que se debe al extraño proceso de la madurez), no dejo de preguntarme qué tipo de héroes encontrarán las futuras generaciones cuando estudien nuestro tiempo. Me quedo con el consuelo de que recurrirán al panadero que acude a su trabajo en las noches frías y solitarias, o tal vez con el administrativo parapetado tras su escritorio preguntándose si al final de mes conseguirá cobrar, o la viuda con una pensión miserable que aún así saca adelante a hijos y nietos… pero sobre todo, confío en que el sentido común evitará que generaciones futuras escojan como arquetipo de héroe del siglo veintiuno a Lady Gaga, Mourinho o Berlusconi.

¿Qué cualidades hechas en falta para describir al héroe literario perfecto?