Archivo de la categoría: Novela Negra

El largo adiós – Raymond Chandler

No puedo evitar ponerle la cara de Humphrey Bogart al protagonista de El largo adiós, Philip Marlowe, detective creado por Raymond Chandler para sus novelas de género negro, caracterizado por su cinismo, repleto de un pesimismo escogido a conciencia, a la vez íntegro; un tipo que no espera absolutamente nada de la humanidad y aún así, se empeña en ayudar a determinados sujetos que considera, bajo su peculiar punto de vista, que merecen el esfuerzo. Bebedor de licores fuertes y mujeriego, posee un intrincado código de honor que sólo él conoce, lo que le lleva a realizar acciones que sorprenden al lector. En definitiva lo que viene a ser un lobo solitario idealista, fiel a sus principios, que no tienen porqué coincidir con los del resto de la sociedad.

Philip Marlowe

Comento lo de Bogart porque han sido varios los actores que han encarnado el papel de Marlowe en el celuloide, como Robert Mitchum, James Caan, James Garner y hasta Danny Glover. Pero Bogarten blanco y negro con ese halo de humo de sus cigarros, con esas frases cortas y lapidarias, la mirada llena de escepticismo… sin duda es la encarnación de Marlowe en carne y hueso, inevitable comparación según uno va leyendo hoja tras hoja las aventuras de este singular detective literario, artífice junto con el Sam Spade de Dashiell Hammett del origen de la novela negra. Entre otros.

La trama gira en torno a un colectivo acaudalado, supuestos triunfadores pertenecientes a un círculo cerrado, delimitado por la selecta urbanización en la que viven, solo apta para unos pocos bolsillos. Y sin quererlo, por casualidades de la vida, Marlowe se ve investigando un asesinato que nadie quiere que investigue, en un ambiente completamente ajeno para un tipo sin recursos económicos y al que parece que le molesta el dinero. Por lo menos el que no cree que se ha ganado honradamente.

Además se siente continuamente engañado, porque en parte de esto va la historia, de la amistad y de la traición a esa honesta y desinteresada amistad. Aquí es donde reside la fuerza de la novela, pues en El largo adiós, Marlowe encarna a un tipo honesto, justo, incluso cuando se relaciona con la policía es más íntegro que la propia ley y que cualquier inspector que linda con la corrupción, haciendo que tanta rectitud suene estrambótica, todavía más con los tiempos que estamos viviendo donde cualquiera vendería a su madre por una parcela urbanificable. En cambio Marlowe rechaza con mucho estilo los cinco mil dólares de la época, una pasta de entonces y de ahora, porque no se cree merecedor de tanto dinero y porque vienen de donde no querría que viniesen.

Aún así, a pesar de que se huele que están jugando con él, acepta, con un par, ir a la cárcel, a que le den un par de bofetadas de las que estilaban los yanquees de entonces, para no perjudicar a un amigo que quién sabe, tal vez no estaría dispuesto a realizar similar sacrificio por él. Porque en el fondo, no deja de ser un romántico que confía en dar una segunda oportunidad al ser humano, a pesar de la contrastada mezquindad y crueldad demostrada por el Homo Sapiens. Tal vez no deja de ser una ingenuidad y por eso me gusta.

No sé dónde he leído que El largo adiós es el gran ejemplo a seguir de la novela negra. Desconozco si hay libros mejores que éste, o si hay escritores con más talento que Raymond Chandler, a tu albedrío lo dejo, pero lo que tengo claro es que si te va la novela negra, tienes que leer El largo adiós, pues no dudo que el personaje de Marlowe ha sido vilmente copiado durante décadas en infumables historias de dudoso gusto, junto con gratas sorpresas que nos han tenido pegados al sofá leyendo fascinantes penurias detectivescas, por lo que merece la pena dedicar unas horas al original, al precursor del detective privado pasado de vueltas, íntegro, honrado, con su propio código de honor, mujeriego y enamoradizo, defensor del débil y por supuesto, perdedor. Pero sobre todo, con dignidad. ¡¡Cuánto tenemos que aprender de Philip Marlowe !!

Con el agua al cuello – Petros Márkaris

Novela negra + Sarcasmo + Crisis = Con el agua al cuello, una novela amena, divertida, que invita a pensar con una sonrisa en los labios (aunque la coyuntura actual no tiene ninguna gracia).

Ya que tenemos el dudoso honor de pertenecer junto a Grecia al ignominioso colectivo con el acrónimo peyorativo inglés PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), que los británicos con su ¿humor? también británico apuntan sin ningún pudor ni vergüenza a la palabra pig, que todos traducimos gracias a nuestro altísimo nivel de inglés como cerdo, me apetecía leer a Petros Márkaris, dramaturgo griego cuyas últimas novelas policíacas giran en la Grecia contemporánea de recortes, manifestaciones, protestas y resaca financiera que no hay espidifen que solucione.

Con el agua al cuello

Cada lector, mira con ojos diferentes cada novela. Habrá para quien Con el agua al cuello sea una novela de intriga, o de género negro, o una de policías con asesinatos incluidos. Sin embargo para mí, se trata de una novela protesta, llena de ironía, que me ha provocado la carcajada limpia y unos muy buenos momentos (a pesar de que la situación no invita a la risa, pero dicen que es saludable el humor y a falta de dinero, he apostado por cuidar mi salud). Es mi primera novela de Petros Márkaris, y no será la última.

Por ejemplo, nada más comenzar la investigación, nuestro protagonista, Kostas Jaritos, policía de mal genio y observador nato de la sociedad, intenta reunirse con el director del Banco Central para investigar sobre la víctima, por supuesto, otro banquero (a mí que últimamente en la ficción se carguen a banqueros… como que me deja más que satisfecho).  El caso es que Jaritos llega tarde porque tiene que cruzar la ciudad, sorteando primero una manifestación en contra de los recortes de los jubilados, y después otra de los sindicatos en protesta de las medidas de austeridad (eufemismo que viene a significar recortes). Cuando llega por fin al banco, se produce el siguiente diálogo que transcribo:

Me recibe una secretaria cincuentona, vestida impecablemente pero fría y manifiestamente irritada.

–Llega tarde, señor comisario.

–Lo sé, y le pido disculpas, pero la ciudad entera está paralizada por las protestas y las  manifestaciones.

–Ah, ¿es que hay manifestaciones? No me había enterado –dice la mujer y me doy cuenta de que acabo de entrar en otro mundo.

Y es que blanco y en botella…

El caso es que según iba leyendo el libro, el asesino cada vez me iba cayendo mejor, pues sus víctimas forman parte del colectivo de responsables del declive del país (lo mismo me da llamarlo Grecia, que España). Al final acabé preocupándome, ya que me identificaba con quien se supone es el malvado de la novela, al ver cómo sus víctimas son banqueros, consultores de compañías de capital de riesgo o empresarios del gremio del cobrador del frac.

Que nadie espere averiguar quién es el asesino en la última página, pues más o menos desde el principio uno intuye quién puede ser el malo, que resulta no ser tan ruin y cuyas acciones pueden no ser legales, ni éticas, pero sí comprensibles para el noventa por ciento de la sociedad. Sin embargo la novela no pierde fuelle, y las argumentaciones del asesino tienen su punto, que si bien pueden caer en el populismo, no por ello carece de razón.

La literatura que nos ofrece Petros Márkaris es fácil, porque prevalece el contenido al continente. Estamos ante una sátira de nuestra sociedad y detenerse en párrafos con descripciones elocuentes está de más.

Por cierto, que el modus operandi de los asesinatos tiene su cosa: en un mundo moderno en el que vivimos, que hasta el más pintado tiene whatsapp (mira por donde yo de momento continúo con mi teléfono móvil que solo hace llamar y enviar mensajes. Reconozco que soy raro, raro, raro), donde se planifican guerras desde despachos atiborrados de tecnología y solo hace falta un botón (ni tan siquiera el teléfono rojo de antaño) para enviar un misil a miles de kilómetros… Petros Márkaris escoge el olvidado método de la decapitación, espada en mano, como acción mortífera de lo más efectiva, haciendo que se pregunte Jaritos si no había un veneno o procedimiento más contemporáneo para despachar a nadie.

En una Grecia en crisis, con las jubilaciones congeladas, sin trabajo ni expectativas de que lo haya, la juventud sin futuro, los funcionarios y empleados por cuenta ajena ahogados por los impuestos y la sociedad endeudada hasta las cejas, la lista de sospechosos que quieran liquidar banqueros es pelín larga. Por si esto fuera poco, tiene que compartir el caso con los de Antiterrorismo, con un tira y afloja entre departamentos policiales, y no sabe por dónde coger el caso. Mientras da tumbos buscando pistas imposibles que le ayuden a resolver los crímenes, parodia la situación socioeconómica apoyándose en varios personajes secundarios.

Afortunadamente Petros Márkaris nos propone también una serie de soluciones, unas píldoras de esperanza. Por ejemplo que esos países PIIGS se asocien y hagan un frente común, hasta el punto de que su yerno le sugiere comprarse un seat Ibiza, porque es un coche español, es decir, de otro país pobre y rescatado, y entre pobres, hay que ser solidario.

Nos propone también como alternativa vivir una vida simple, bajo la premisa de que no es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita, realizando compras responsables, tirando de las ofertas en el supermercado, ayudándose entre la familia. No me parece mala idea, es más, es una teoría que hacía tiempo había aplicado en mi vida cotidiana, lo malo es que ahora necesitamos mucho para pagar los diezmos gubernamentales, por lo que la vida sencilla viene de serie, y encima, hace poco me he enterado de que Robin Hood es un personaje de ficción (un trauma que lo trataré con medicación).

Curiosa también la actitud y forma de ser de Jaritos, porque para ser un policía que investiga asesinatos, no es un borracho, ni busca la compañía de mujeres fáciles, no dice tacos, ni le da a las drogas, ni a nada a lo que habitualmente le dan los policías de novela negra. O sea, un virtuoso como mandan los cánones. Y eso que en este caso estaría justificado, porque aguantar a su señora Adrianí tiene su mérito. La mujer ha venido a este mundo para hacer la vida imposible al pobre Jaritos, y todo hay que decirlo, se le da francamente bien. Adrianí acaba lanzando frases lapidarias, premisas de peso filosófico de andar por la calle, que a pesar de su formulación tosca, entrañan verdades como puños. Forman un tándem equilibrado, donde choca la racionalidad de uno y la pasión de la otra.

Por supuesto no olvida la crítica al ciudadano medio, sobre todo al principio cuando describe el derroche en la boda de su hija, que le lleva a comprarse ropa cara, coche nuevo, un banquete excesivo… Es decir, que tenemos nuestra dosis de responsabilidad por vivir por encima de nuestras posibilidades, aunque contra quien realmente carga es contra los bancos. Les da cizaña de la buena.

Y ahí no acaba la trama, pues parece que es compatible el matar banqueros con pegar carteles subversivos animando a no pagar las deudas de los bancos, ni hipotecas, ni tarjetas de crédito, ni nada de nada (esta parte mola). Así que nuestro Jaritos, además de ser un funcionario al que se le recorta el sueldo como al resto de funcionarios griegos, no le queda más remedio que comportarse como un profesional e investigar los asesinatos y llamadas a la subversión, con su parafernalia correspondiente.

Me llama la atención también la inexistente solidaridad entre banqueros y tipos del gremio, que permanecen impasibles cuando asesinan a sus colegas, pero inmediatamente se movilizan ante el llamamiento de insumisión hipotecaria, chantajeando a la población con no conceder más préstamos. No tengo yo tan claro que estemos exclusivamente ante una historia de ficción…

En fin, sólo puedo decir que en mi humilde (cada vez más gracias a los recortes) opinión, Petros Márkaris es un crack, un eficiente descriptor del mundo actual, que a través de una prosa fácil y directa, nos desgrana nuestro día a día y encima, lo que tiene un mérito impresionante dadas las circunstancias, nos regala en cada capítulo una sonrisa repleta de ironía y sarcasmo.

Merienda para la lectura: ensalada griega con aceitunas y queso feta. Comida saludable y sobre todo barata… ¡¡¡que estamos en crisis!!!

Si habéis leído a este autor, ¿qué os parece Petros Márkaris y su propuesta literaria? No te cortes y opina, que de momento, no han creado un impuesto contra el libre pensamiento.

La ciudad de los ojos grises – Félix G. Modroño

Llega el verano, eres de los pocos a los que no les afecta la crisis y tu cuenta corriente te permite unas vacaciones, o bien tienes un primo, un ligue, amigo o cuñado que vive en Bizkaia y decides hacerle una visita, gorronearle una cama y pasar unos días de verano haciendo turismo por Euskadi. Además, eres uno de esos personajes raros a los que les gusta documentarse, leer un poquito de historia de los lugares que recorres e intentas entender la idiosincrasia de la zona. Como no podía ser de otra manera, Bilbao es uno de los puntos fuertes de tu visita, así que te vas al todopoderoso gugle y escribes “Historia de Bilbao” y ala, aparece un listado de 13.400.000 páginas (o más), todas con sus añitos, nombres, siglos, sagas familiares y mapitas. Esta es una opción como otra cualquiera si eres un “fantasma” y vas por la vida aburriendo al personal citando fechas sin ningún criterio. También puede ocurrirte que antes de venir a esta hermosa villa, ya te hayas aburrido con tanto dato.Bilbao

Pero yo tengo una alternativa que te va a molar: cómprate La ciudad de los ojos grises de Félix G. Modroño, 18 euritos de nada en una edición más que aceptable y te ofrezco:

  • Una perfecta síntesis de la historia de Bilbao de los últimos 150 años, que para sí la querría más de un catedrático.
  • Una novela negra bien escrita, perfectamente estructurada, con asesinatos, intrigas familiares, pesquisas policiales, personajes oscuros, sirimiri… una historia que garantizo que no te va a dejar indiferente.

Te quejarás. ¿Acaso se puede pedir más a un libro?

La ciudad de los ojos grises

Las primeras 120 páginas de La ciudad de los ojos grises nos describen el Bilbao de finales del siglo XIX, con apenas 18.000 habitantes, hasta que se produce un impacto brutal por la revolución siderúrgica y del acero, pasando a 100.000 habitantes en apenas veinte o treinta años. El Bilbao antiguo, el Casco Viejo como lo conocemos ahora, se queda pequeño y una serie de arquitectos e ingenieros reciben el encargo de diseñar un Bilbao moderno al otro lado del Nervión, que de salida al ingente número de inmigrantes que continuamente se dejan caer con sus vidas calamitosas, llenas de miseria, buscando una prosperidad que no acaba de llegar, con graves problemas de salubridad, cifras de mortandad infantil inasumibles, prostitución, alcoholismo, delincuencia… una especie de ciudad sin ley que se abre paso entre el chabolismo que se va asentando en las colinas que rodean la Villa. En esta primera parte nos muestra lo que era Bilbao allá por 1875, junto con ese proyecto del “nuevo” Bilbao que nos permite compararlo con el actual. No me digáis que no es un marco impresionante para una novela negra.

En esta primera parte del libro nos presenta a los personajes a la vez que nos va representando el palpitar de la ciudad, describiendo sus edificios señoriales, el teatro Arriaga, la burguesía local, el progreso de unos astilleros, las fábricas que se aglutinan alrededor de los yacimientos de hierro… Al lector le permitirá beber la historia de la provincia de una manera amena e inteligente, alternando estos datos con la representación de la trama y los protagonistas. Nos habla de los edificios y de las calles que se van construyendo poco a poco, que al turista/visitante/habitante del siglo XXI le permite pasear por la ciudad valorando la extraordinaria transformación de la Villa.  Una pasada.

Después llega una segunda parte, donde toma protagonismo la propia historia policíaca, y cuyo protagonista, Alfredo Gastiasoro, arquitecto autoexiliado en París por un amor no correspondido, regresa a su Bilbao natal para investigar el asesinato de Izarbe (me encanta este nombre), su amada, siendo partícipe del imparable cambio de la villa, mientras sus pesquisas policiacas le van llevando de sorpresa en sorpresa y donde su pasado toma especial relevancia.

Y por fin, podríamos decir que tenemos la tercera parte de la novela con el desenlace, que me lo guardo para no desvelar ningún misterio.

Y ojito, que la historia, la narración, los diálogos… está todo muy bien contado.

Me dirás que nos es atractiva la propuesta.

Por cierto, si tienes la suerte de ser de Bilbao, también te recomiendo que te compres La ciudad de los ojos grises, más que nada porque vas a descubrir tu ciudad, y desconozco con qué color la mirarás tras su lectura, pero sí te aseguro que esa mirada cambiará, seguro que con mucho más respeto y cariño.

Si no eres de Bilbao y tampoco tienes pensado visitarnos en breve (esto último me lo replantearía de inmediato), también deberías leer La ciudad de los ojos grises, porque la historia te va a atrapar y porque aprenderás sobre una villa que no te dejará indiferente.

Huyendo de estereotipos, mediante La ciudad de los ojos grises descubrirás que Bilbao es mucho más que el Guggenheim, te ayudará a entender la extraordinaria transformación de Bizkaia, de la pequeña población que fue cómo se convirtió en una potencia industrial europea, qué digo europea, ¡¡del universo!! (que somos de Bilbao), hasta la villa enfocada a los servicios en que nos hemos convertido en la actualidad. Innumerables metamorfosis en apenas siglo y medio.

Dudo que haya alguna ciudad en el estado que haya sufrido cambios tan significativos en tan poco tiempo, apenas unas generaciones nos separan de aquellas siete calles que formaban el antiguo Bilbao.

Aprovecho para agradecer a su autor, Félix G. Modroño, su esfuerzo por haber creado esta historia. Regalo seguro en próximos cumpleaños, compromisos varios y el tradicional amigo invisible navideño.

Por poner una pega… un friki como yo hubiese agradecido las reseñas bibliográficas de las que se ha servido Félix G. Modroño para documentarse.

Merienda para la lectura: si no escojo nuestro emblemático bollo de mantequilla, me lapidan.  En un alarde humanitario, os dejo el link de la receta del crack David de Jorge.

Si has leído La ciudad de los ojos grises de Félix G. Modroño, seguro que te ha gustado.¿Me ayudas a convencer al resto para que lo lea? Cuéntanos tus impresiones sobre el libro. Eskerrik asko!!

Tres Funerales para Eladio Monroy – Alexis Ravelo

Si me llegan a decir hace unos años que me iba a pirrar por una novela negra escrita por un canario y cuya trama transcurre en Las Palmas de Gran Canaria, hubiese pensado que yo y/o el mundo nos habíamos vuelto locos. Y el caso es que Tres Funerales para Eladio Monroy es una buena novela negra. Lo mejor: es la primera novela de Alexis Ravelo, es decir, que las siguientes que lleva publicadas, por definición, por experiencia y porque se ha hecho con una legión de lectores fieles, tienen que ser mejores. ¡¡Bendita locura!!

O sea, que me tengo que comprar el resto… Por cierto Alexis, si la casualidad de la red te lleva a leer este post, apúntame como uno más en esa legión de lectores fieles.

Tres Funerales para Eladio Monroy

Conocía a Alexis Ravelo de oídas, de otros blogs, de críticas literarias y de entrevistas que iban flotando por mis ojitos lectores, junto a otros nombres de escritores que tenía que leer pero que la vida con sus 24 malditas horas no me deja. Por suerte, llegó el VIII. Encuentro de novela negra de Bilbao con su participación, asistí a la distendida charla y me cayó bien (en realidad todos me cayeron bien). Como la vida está llena de imprevistos, a los pocos días llegó a mis manos Tres Funerales para Eladio Monroy, y como tantas casualidades juntas sólo se pueden deber a irrefutables señales, la novela ascendió vertiginosamente en la jerarquía de mis lecturas pendientes.

Por mucha luz y buen tiempo que tengan en Canarias, por mucha playa y paseos flanqueados con palmeritas o árboles tropicales… por mucho escenario que a priori no parece apropiado para una novela negra, estamos ante un magnífico ejemplo del género y es que como insinúa al final el propio Alexis Ravelo, la maldad acampa en cualquier lugar, por muy idílico que aparente su paisaje.

Eladio Monroy es un personaje típico de novela negra, un tipo duro, poco hablador pero que cuando escupe palabras lo hace lleno de sarcasmo, con su toque violento y peligroso pero siempre fiel a sus convicciones, que sólo por el hecho de que habitamos un mundo en el que todos tenemos un precio, cumple la definición de héroe. Pero como ser un tipo duro no está reñido con ser buena persona, nuestro Eladio en el fondo es un terroncito de azúcar que se permite llorar ante las impunes injusticias de los poderosos, le consigue curro a un inmigrante ilegal y le lleva el periódico por la cara todos los días al anciano vecino de la puerta colindante de su casa. Alexis Ravelo nos presenta estas situaciones poco a poco y como si nada, de la forma más natural, y sin darte cuenta, le has cogido cierto aprecio al tal Eladio a la vez que uno se hace una composición del personaje y de sus costumbres.

Al tipo le sale un “trabajillo” para compensar su pensión como jefe de máquinas de la marina mercante que le lleva a hacer de chófer de un empresario inmobiliario que viaja desde la península con un paquete sospechoso que entregar a una importante personalidad de la isla (¿qué será?). Este encargo que raya la ilegalidad sirve de introducción para presentarnos más adelante a su ex mujer, Ana Mari, una víbora de mucho cuidado, que le llama para pedirle ayuda porque alguien les está extorsionando a ella y a su actual marido y… hasta aquí puedo escribir.

Empresarios que corrompen, políticos que se dejan corromper, policías corruptos, extorsión, proxenetas, matones musculados, tres funerales y varios ciudadanos con oficios comunes (mecánicos, camareros, parados, jefes de máquinas, libreras, jubilados…) que son la viva imagen de la honradez. Una historia policíaca, con todos los ingredientes negros como excusa para hablarnos de la ausencia de moral en determinadas esferas.

En algunos momentos la trama es previsible, pero al mismo tiempo es su mayor virtud porque le permite a uno seguir el transcurso de la investigación deteniéndose en los rápidos diálogos y en los personajes que van saliendo. Posiblemente la intriga en sí no sea lo más importante, sino lo que nos quiere contar  Alexis Ravelo, por eso me gusta esta novela y no otras de otros autores superventas de cuyo nombre no quiero acordarme.

Otra cosa interesante de la novela es que Eladio, es un jefe de máquinas retirado, es decir, ni es policía, ni detective, ni investigador privado, ni militar, ni nada parecido. Lo comento para los que estéis escribiendo o pensando escribir una novela negra: vuestro protagonista puede ser cualquiera, incluso un bloguer un poco grillado.

Hay una premisa no escrita y que forma parte del sentido común: si un libro te ha gustado, lee más del mismo autor. Por lo tanto, serán inevitable futuras reseñas de la obra de  Alexis Ravelo.

Merienda para la lectura: si no he sido original hasta ahora, ¿por qué iba a cambiar? Un buen plátano de Canarias para apaciguar el rugir de nuestro estómago.

¿Qué os ha parecido Tres Funerales para Eladio Monroy? ¿Ha cumplido vuestras expectativas?

La marca del meridiano – Lorenzo Silva

Complicada esta reseña. Así que lo resumiré desde el principio y luego me enrollaré, que es lo que se me da bien.

¿Me ha gustado el libro? Sí.

¿Merece la pena la historia? Sí.

¿Lo recomendaría? Sí.

¿Es bueno el escritor? Sí, es muy bueno, me gusta y recomiendo sus libros. Es más, pienso seguirle con más detenimiento.

¿El libro merece un premio como el Planeta? No.

Y ahí es donde está el quid de la cuestión. Un premio literario, en mi opinión, tiene que exigir más. Si hubiese escogido el libro como mero entretenimiento, buscando una novela policíaca cañí para disfrutar de sus irónicos diálogos, reconozco que hubiese dado en el clavo. Porque la novela tiene ritmo, es entretenida, divertida, me gusta cómo su autor maneja los recursos propios del género, se lee fácilmente y la historia está repleta de comentarios sarcásticos, muy del temperamento con el que pretende retratar a sus personajes.

La marca del meridiano
Fuente: http://www.bevilacquaychamorro.com

Sin embargo, dado que ha ganado un premio literario, nada más ni nada menos que el Planeta, que como todos sabemos va acompañado de una pasta… merece ser juzgado acorde con la cuantía recibida.

Y entonces pasa lo que pasa con la mayoría de los premios Planeta: que no convence.

Mis aitas, en algún momento de enajenación mental, se hicieron con toda la colección y sé de lo que hablo, porque ya que tenía los libros pululando por el salón los iba leyendo, con más expectación que interés y progresivamente, con cada nueva lectura, iba aumentando mi decepción con respecto al premio y a quienes lo recibían.

En cuanto a la historia de La marca del meridiano, nos encontramos con un nuevo caso para esa pareja de guardia civiles que son Bevilacqua y Chamorro, que esta vez les toca investigar el asesinato de otro guardia civil retirado, antiguo compañero y mentor de Bevilacqua, que aparece colgado y salvajemente torturado en un puente. A partir de aquí, y siguiendo punto por punto la línea de investigación, nos encontramos con lo mejorcito de cada casa: corrupción policial, proxenetismo, narcotráfico…

La marca del meridiano es el séptimo libro de la serie Bevilacqua y Chamorro, de la que  Lorenzo Silva nos hace un resumen desde su web.

Debo reconocer que es el primer libro de la serie que leo, no así de Lorenzo Silva, que me parece un buen escritor que sabe combinar varios registros. Lo que no deja de tener mérito.

Por lo demás, recomiendo el libro aunque echo en falta alguna que otra descripción más pausada y simple, pues el libro está lleno de diálogos, muchos de ellos extensos, lo que ayuda a su lectura pero deja un tanto coja la narrativa que a veces se presenta un poco rebuscada. Muchos de estos diálogos están construidos con expresiones populares, que sirven para conferir cierta personalidad a los protagonistas y aportan un guiño de humor a veces un tanto grosero que si bien puede no gustar a todos, a mí me ha hecho sonreír. Pero claro, es que estamos ante novela policíaca española, con su idiosincrasia, es decir, en este país se dicen tacos y comentarios jocosos.

Me parece a mí que es más propia del género policiaco que del de novela negra, pero es un asunto discutible, pues a ratos lo englobo en un colectivo y en otras ocasiones en el otro. Aquí no hay CSI, ni FBI ni demás siglas, ni detectives alcohólicos, ni mucho menos paranoias psicológicas, sino dos “picoletos” que llevan el peso de la historia con sus intrincados fantasmas, miedos y anhelos de redención. En resumen: los buenos contra los malos, con ciertos ingredientes éticos porque los protagonistas han elegido ser como son por los previsibles motivos, algo oscuros, del pasado, negándose a rebasar esa marca imaginaria hacia el lado oscuro.

Aparecen también los de asuntos internos (SAI), que si bien aportan su granito de arena a la trama, disponen de menos glamour que sus homónimos de los best-sellers yankees que todos nos hemos tragado en alguna ocasión, lo que supongo que aporta cierta dosis de realidad. Por no hablar de las distintas policías autonómicas y su relación con  la Guardia Civil, la burocracia en los juzgados, la falta de recursos y ese “colegueo” entre las fuerzas de seguridad en su lucha contra las ovejas descarriadas. Siguiendo con la comparativa de la literatura policíaca que importamos, resulta curioso (por lo menos a mí que del tema militar y policial sé bien poco, y que siga así) leer los diferentes rangos con los que se tutean: a sus órdenes mi brigada, se presenta al alférez XXX… acostumbrado a que en Norteamérica hablen de detectives, agentes secretos y demás “titulitis”.

Ahora es cuando meto la pata, y alguno dirá que soy un mal pensado, pero es que se me hace difícil imaginarme a un guardia civil pagándose un billete de avión de su bolsillo o comprándose un Mac o un Ipod de su nómina en bien de la seguridad nacional… es que una cosa es tener imaginación, y creerte una historia ficticia, y otra atentar contra la credibilidad.

Algo que me ha gustado y que hace a esta serie especial, es el papel relevante de la mujer en las diferentes policías, mostrando cómo poco a poco van obteniendo puestos de mando y responsabilidad en las diferentes policías y órganos legislativos, ya que aparece una competente jueza, el mando intermedio de los Mossos es otra mujer, la responsable de la Guardia Civil en Barcelona también es otra fémina y por fin tenemos a la propia Chamorro, que en cierto modo hace el papel de la conciencia de Bevilacqua (o no).

Otro toque de modernismo es que uno espera que un guardia civil como Bevilacqua escuche música del estilo de Tomatito, los Chunguitos y parecido, sin embargo nos sorprende con un buen gusto por rock del bueno con Johnny Cash, Freddie Mercury o Leonard Cohen, haciendo un inesperado quiebro al buen gusto musical con Franco Battiato.

Reconozco que en su conjunto me ha dejado un buen regusto y me apunto leer más libros de la serie, si bien esperaba más de un premio Planeta.

Merienda para la lectura: ya que la mayor parte de la historia discurre en Cataluña, una buena rebanada de pan tumaca.

¿Qué te parece la serie protagonizada por Bevilacqua y Chamorro? ¿Te atrae?

Características y ejemplo de Novela Negra

Si yo fuera escritor de novela negra, teniendo el privilegio de ser bilbaíno para más reseña (no todo el mundo tiene esa suerte), y con la emotiva despedida que dimos hace un par de días a nuestro emblemático campo de fútbol, la Catedral; ese San Mamés que todos llevaremos en nuestro corazón, viendo toda la parafernalia de luz, color y música con que nos despedimos de tan buenos tiempos futbolísticos, no pude dejar de pensar que ahí teníamos argumento de sobra para una novela negra.

A ver si hay suerte y alguno de la lista de escritores vascos que nos propone José Javier Abasolo se anima y le sirve de inspiración el siguiente argumento, que se me ha ocurrido a mí solito (yo no escribo las trescientas páginas porque soy un cobarde).

Lo primero que necesitamos es el protagonista de nuestra historia, que como en toda novela negra, tiene un turbio pasado, en algún momento ha cruzado la delgada línea que separa el bien y el mal.

Perfectamente podría tratarse de un ex jugador del Athletic Club de Bilbao prematuramente retirado por una fatal lesión que no logra superar ni física ni psicológicamente. Dicha lesión le obliga a dejar la práctica profesional del fútbol acabando con sus huesos en tabernas poco recomendables, siempre acompañado de una copa de licor que le lleva a rozar el alcoholismo, y le permite conocer a personajes variopintos de los bajos fondos de la ciudad. Compadeciéndose de su mala suerte, entra en una vorágine destructiva que hace que todo su entorno le de la espalda: amigos, novia…, y finalmente lo pierde todo. Con el tiempo, más centrado y después de haber conocido las entrañas de la ciudad, intenta retomar el rumbo de su vida, con más fuerza que nunca, pero en su espíritu ha quedado cierto poso de amargura y sarcasmo (por ejemplo).

Necesitamos un crimen

Durante la construcción del nuevo campo de San Mamés, uno de los jefes de obra sufre un fatal accidente que le cuesta la vida. Nadie ha visto nada, no hay testigos, tan sólo el cuerpo inerte que misteriosamente ha caído al vacío (o algo así).

Ahora viene la trama

En un principio, las autoridades (el alcalde de la ciudad, el diputado general, el portavoz de la Ertzaintza…) y representantes del club (el presidente y algún portavoz dan la cara en una rueda de prensa cariacontecidos) aseguran que se trata de un accidente, intentando tapar todas las incoherencias del suceso, pues en unos días está previsto que empiecen los actos de homenaje del centenario del antiguo San Mamés, para comenzar con su demolición al día siguiente. En su lugar, edificarán varias viviendas en el centro de la villa, a precio de oro que algún espabilado aprovechará para enriquecerse. Pero no todo cuadra en esta versión de los hechos, y existen preguntas sin respuesta. Y es que ¿cómo es posible que se cayese cuando llevaba puesto el arnés? ¿Acaso alguien cortó la cuerda de seguridad? ¿Quién? ¿Por qué? ¿Es posible que tuviese peligrosos enemigos un humilde trabajador? (preguntas que se dejan en el aire para que el lector se enganche a la historia, un poco previsible pero es lo que hay).

La mujer fatal

No hay nada mejor que un antiguo amor no correspondido, así que se me ocurre que gracias a las casualidades de la vida, la hermana del fallecido, por supuesto guapísima e inteligentísima, resulta ser la antigua novia de nuestro ex futbolista, y no satisfecha con las explicaciones de las autoridades competentes, recurre a nuestro protagonista confiando en que todavía mantenga contactos en el club que le ayuden a esclarecer el oscuro crimen. Por supuesto, al principio al ex futbolista no le hace ninguna gracia, pero todavía brilla una débil llama de cariño entre ambos que le obliga a aceptar el encargo. Todo esto convenientemente aderezado con su correspondiente tensión sexual no resuelta (o resuelta, a elección de cada cual).

No hay crimen sin móvil

El fallecido, que a estas alturas de la historia ya debería de ser el asesinado, descubrió por casualidad a un directivo del club amañando uno de los partidos, maletín en mano. La mala suerte de haberse encontrado en el sitio inadecuado en el momento inoportuno dicta su sentencia de muerte. Existen muchos intereses de por medio y no pueden correr el riesgo de que todo salga a la luz.

Nos falta el malo malísimo y algún esbirro

Es decir, el que ordena el asesinato y su ejecutor. En este caso, y dado el poder de corrupción que hay en el país, pienso que lo adecuado es juntar a un político que quiere salvaguardar la imagen del club como símbolo de la ciudad, al promotor inmobiliario que ve peligrar sus intereses y por supuesto al directivo que amaña el partido. Juntos, deciden contratar a un malo con muy malas pintas, con alguna cicatriz en el rostro, picado de viruela, tuerto o cojo (o todo junto). Además este individuo odia el fútbol, a veces, incluso lee un libro (o sea, un crápula como Dios manda).

Crítica social intrínsecamente unida a la novela negra

Hombre, con el anterior párrafo os podéis imaginar por dónde iría el tema… El recurso es fácil, que si tenemos dinero para los clubes de fútbol pero no para sanidad o educación, que si nos manifestamos y la liamos parda si nuestro equipo baja a segunda pero no somos capaces de manifestarnos para defender nuestros puestos de trabajo… Esta parte os la dejo fácil.

El escenario de la acción

Lo lógico es que discurriese en el barrio bilbaíno de Indautxu, en los alrededores de San Mamés, que está lleno de tabernas con solera y gente cuya vida da de por sí para varias novelas.

Diálogos irónicos e impactantes

Nuestro protagonista está un poco pasado de vueltas, y su verborrea irónica y sarcástica tiene que llenar los diálogos, opinando de todo un poco: política, la crisis y por supuesto su tema preferido tiene que ser el fútbol y sus chascarrillos. En mi opinión ésta es la parte difícil, porque se corre el riesgo de pasarse uno con las insinuaciones, y si queda demasiado artificial, la novela pierde fuerza.

Investigación detectivesca

Claro, estamos hablando de un ex futbolista, que no sabe nada de investigación ni de detectives y nunca se ha dado una vuelta por La tienda del espía, sin aparente método, pero es un tipo con recursos y contactos en ambos mundos, en el de la gente teóricamente respetable (que por supuesto acaban siendo los peores) por su paso por el fútbol profesional y en el de los bajos fondos por su oscuro pasado alcohólico rozando la ilegalidad. Así que una cosa va llevando a otra, y a la vez que él va descubriendo pistas, deduciendo situaciones o descartando sospechosos, va mostrando al lector poco a poco todo el razonamiento, llegando por fin al desenlace final. Para que esta parte salga digna, habría que conseguir cierta complicidad con el lector.

Y más o menos eso sería todo. Hombre, si tenéis suerte, le dais a la tecla trescientas páginas con esta historia y conseguís que alguien os lo publique, estaría bien leer mi nombre en un apartado de agradecimientos.

Para finalizar, si alguno piensa que se me ha ido la pinza… que no digo yo que no, quisiera recordaros que hace un par de días han detenido en Bilbao al primer y único maestro shaolin occidental, que supuestamente debido a un tumor cerebral se ha convertido en un asesino en serie. Si vais con este argumento debajo del brazo a una editorial, os echan por fantasmas.

Nota: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Merienda para la escritura: como no podía ser de otra manera, bocadillo de tortilla de patata envuelto en papel de aluminio, que tantas tardes-noches de gloria nos ha llenado el buche en el descanso de los partidos.

¿Creéis que me falta algo? ¿Añadiríais algún ingrediente más a la historia?

Resumen VIII. Encuentro de Novela Negra de Bilbao

O por lo menos intento de resumen, porque seguro que me dejo algo del VIII. Encuentro de Novela Negra de Bilbao que se celebró ayer dentro de los actos de la Feria del Libro de Bilbao 2013.

Empecé mal porque llegué tarde (sólo 5 minutos), cosas del transporte público, lo que provocó que siguiese la charla de pie puesto que todos los asientos estaban ocupados. Aforo completo a pesar del mal tiempo y varias personas al fondo ubicándonos como podíamos, escuchando a estos cinco fenómenos de la literatura negra. Buena señal de que había interés en lo que nos tenían que contar.

Por un lado estaba Félix Linares de moderador (os recomiendo su programa de radio sobre literatura Pompas de Papel), acompañado de los escritores Jon Arretxe, Félix G. Modroño, el escritor francés Bernard Minier, José Javier Abasolo y Alexis Ravelo (de izquierda a derecha en la fotografía, que no es de gran calidad pero uno tiene los medios que tiene).

VIII. Encuentro de Novela Negra de Bilbao

Tuvimos la mala suerte de que coincidiera la hora de la charla, situada en la carpa central de la Feria del libro de Bilbao, con el concierto que la banda municipal (o quien fuese) daba a la misma hora a unos metros de distancia, así que a pesar de que hablaban al micrófono, en ocasiones no pude entender todo lo que decían.

Al principio hicieron un breve resumen de los orígenes de la novela negra. Como en parte debe su nombre a la colección Série Noire de la editorial francesa Gallimard, cobraron especial relevancia las opiniones de Bernard Minier desgranando la historia reciente de la novela negra en Francia.

Como una cosa lleva a la otra, enseguida surgió la relación del periodismo con la novela negra. Afirmaron con alguna discrepancia, que la novela negra en el estado tuvo su auge entre los años 70 y mediados de los 80, con nombres como Juan Madrid o Manuel Vázquez Montalbán. Después, hasta principios de nuestro siglo, este nicho literario lo copó el periodismo con las propias noticias reales que superaban a la ficción. Por fin, en los últimos diez o quince años, están surgiendo escritores como ellos que están aportando cierta calidad y dignidad al género. Como reflexión final a esta cuestión, dedujeron que no es que la novela negra esté de moda, sino que se trata de un género en sí mismo que poco a poco se está consolidando.

Además, la localización de los escenarios ha ido cambiando con el tiempo. Al principio las historias se enmarcaban sobre todo en Barcelona y alguna que otra en Madrid. Ahora no, como ejemplo ellos mismos, un canario, un francés y tres vizcaínos (parece un chiste) que localizan sus insólitas aventuras en Bilbao, Sevilla o Las Palmas, aportando ese “provincianismo” a la novela negra.

VIII. Encuentro de Novela Negra de Bilbao

Aprovecharon para decir que ellos se dedican a escribir novela negra como excusa para hablar de los temas sociales que les preocupan. Enmarcan una situación, hasta cierto punto inverosímil, y alrededor de ésta desgranan su visión de la sociedad que en suerte les ha tocado vivir.

También hubo tiempo para los personajes de sus novelas, que son de aquí, de esas ciudades de provincia que he comentado antes, con apellidos como Sánchez o Etxeberria, perteneciendo a las policías autonómicas o guardias civiles cañís como en el caso de las novelas de Lorenzo Silva, que aunque todavía encuentran cierta reticencia en algunos sectores del público, poco a poco están convenciendo de que se puede hacer buena literatura sin que el protagonista se apellide O´Hara.

Y es que la novela negra está aderezada de humor, ironía y sarcasmo, ingredientes que vienen muy bien a las tramas y a esas historias con cierta denuncia social que hay de fondo.

Dijeron que a la hora de escribir novela negra, escriben ficción, pero a la vez tiene que ser creíble, de ahí que es imprescindible documentarse y entender el entramado legal.

Recordaron que últimamente están surgiendo colecciones de novela negra, que si bien por un lado tienen a escritores consagrados en el género, los editores también aprovechan para presentar a nuevos escritores que avalados por la propia colección, pueden darnos gratas sorpresas.

Al final y a modo de despedida, cada autor hizo un breve resumen de sus últimas novelas. Aquí os dejo el listado:

612 euros – Jon Arretxe

La ciudad de los ojos grises – Félix G. Modroño

Bajo el hielo – Bernard Minier

La última batalla  – José Javier Abasolo

La estrategia del pequinés – Alexis Ravelo

Buenas novelas, buena compañía, literatura y humor, todo ello condensado en hora y media de tertulia. ¡¡Y gratis!!

Por si no se me ha notado, yo me fui encantado de la experiencia. Espero no haberme dejado nada importante…

Ala, no me seáis vaguetes… ahora toca leer estas cinco propuestas literarias. Por mi parte, ya tengo apuntados todos los títulos en mi lista de futuras lecturas.

Diálogos con la literatura – Toti Martínez de Lezea y Dolores Redondo

Pues como os comenté, tenía pensado ir a la charla de Toti Martínez de Lezea y de Dolores Redondo sobre la mitología en la literatura vasca, en la biblioteca de Bidebarrieta. Todo un acierto. No veáis lo que disfrutamos mi mujer y yo.

Por cierto, genial también la labor de la moderadora Idoia Jauregui, que colaboró siguiendo el tono distendido con el que se desarrolló la conferencia. Y es que el del martes fue un ejemplo de que la literatura no tiene porqué ser aburrida, huyendo del estereotipo de escritor empalagoso que se hace el interesante. Las escritoras resultaron muy cercanas y agradables.

Comenzaron hablando de la mitología vasca y de cómo estaba presente en sus libros. Aquí tomó la palabra Toti Martínez de Lezea,  citando múltiples ejemplos y denunciando las injusticias que se cometieron al amparo de falsas acusaciones de brujería, haciendo hincapié en que dichas imputaciones provenían de los propios vecinos, rencorosos por disputas familiares, dolidos por amores no correspondidos o envidiosos de la prosperidad del rival.

Enseguida aportó Dolores Redondo su visión sobre el valle del Baztán y lo importantes que han sido en la zona las historias mitológicas contadas al calor del fuego en las noches cerradas y completamente negras.

Nos recordaron que estas historias se contaban durante los duros inviernos y en las interminables madrugadas llenas de oscuridad, en un tiempo donde no existía la electricidad ni la televisión y lo único que quedaba era contar excitantes leyendas que pasaban de generación en generación. Situaciones que no son tan lejanas en el tiempo y que hace sólo cien añitos de nada se daban en nuestros pueblos.

basajaun
Fuente: amaroa.com

Basajaun (señor del bosque), Lamiak (ser cuya parte superior suele ser una mujer y la inferior tiene forma de pies de pato) y otros seres de la mitología vasca acompañan los escritos de ambas, los de Toti Martínez de Lezea  desde la licencia que da la novela histórica, mientras que a Dolores Redondo, arriesgando en su primera novela negra, le sirve como excusa para imaginar contemporáneos asesinatos en nuestro apreciado Elizondo.

Me gustó especialmente el cambio de nombre que propone Toti Martínez de Lezea a Mari, nuestra Diosa de la naturaleza, para euskaldunizarlo como Amari, homenajeando nuestras ancestrales costumbres paganas.

Para saber más sobre la mitología vasca, os animo a que visitéis la web amaroa donde han elaborado un resumen sobre el tema muy interesante.

Después vinieron las anécdotas y próximos proyectos. Dolores Redondo nos contó lo ilusionada que está a punto de finiquitar la segunda parte de la trilogía que ha inaugurado con El guardián invisible (que no me va a quedar más remedio que comprarlo, pues promete una historia apasionante, es lo que tiene acudir a estas conferencias), mientras que Toti Martínez de Lezea nos divirtió narrando los pormenores del libro que está escribiendo, asegurando escenas tórridas de amor en el mismísimo Zeberio.

Defendieron lo que peyorativamente algunos definen como “localismo”, y es que… ¿Por  qué tener que escribir historias ambientadas en Nueva York, en Veracruz o en sitios tan lejanos y poco accesibles cuando nuestra vida cotidiana pasa por Durango, Vitoria o Cintruénigo? ¿Qué se nos ha perdido en esos lugares?

Y por supuesto hablaron del oficio del escritor, de las coreografías que recrea Dolores Redondo a la hora de inventarse asesinatos, o del poder de la imaginación de Toti Martínez de Lezea a la hora de ubicar sus personajes, cómo darles vida jugando con las connotaciones históricas, sus fantasiosos recursos que acaban convirtiéndose en interesantes novelas.

Hubo tiempo para insinuar que la buena novela está configurada de prosa de calidad, donde el diálogo es un recurso más del compendio de técnicas, no el único, como parece que nos intentan vender con tanto best seller yankee.

En definitiva, un lujo de conferencia que forma parte de los eventos “Diálogos con la literatura” y que agradezco a los organizadores, iniciativa del área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Bilbao.

Y dime, si tal vez estuviste en la conferencia ¿qué te pareció? ¿Lo disfrutaste tanto como yo? ¿Qué opinas de la propuesta literaria de Dolores Redondo y de Toti Martínez de Lezea?