Archivo de la categoría: Escritores

El sueño de África – Javier Reverte

Hoy toca literatura de viajes, que para quienes aún conservamos cierto espíritu adolescente, eso de que recorrer mundo se convierta en parte de tu profesión es origen de envidia sana.

El libro en cuestión es El sueño de África de Javier Reverte. En general no me suelen gustar mucho las portadas de los libros, más que nada porque la mayoría no me dicen nada o no los entiendo pues carezco de vena artística. Pero en esta ocasión, observar el inocente salto de una niña en mitad de una playa, completamente absorta en sus juegos, concentrada únicamente en el disfrute de la naturaleza, ajena al quehacer del fotógrafo, me parece de una fuerza espectacular, una auténtica invitación a su lectura.

El sueño de Africa

Nada más abrir el libro nos encontramos con la cita de Graham Greene que lo dice todo: “Escribir un libro o viajar permiten huir de la rutina diaria, del miedo al futuro. Y es que aunar literatura y viajes es mano de santo en las épocas en las que andamos bajos de moral.

Posiblemente uno de los principales escritores nacionales de literatura de viajes sea Javier Reverte. Proviene de una familia de periodistas y escritores. Por lo que parece, le entró la vena aventurera convirtiéndose en un viajero incansable.

Creo que a la mayoría de las personas les gusta viajar. Es una de las principales actividades a las que recurrimos en vacaciones, dependiendo de nuestra capacidad de ahorro. Eso sí, no todos viajamos de la misma manera. Los hay quienes prefieren viajar con todas las comodidades posibles alojándose en buenos hoteles y quienes escogen lo que viene a denominarse como viajes alternativos, que normalmente cuentan con más ganas que presupuesto y una mochila al hombro. Según gustos y posibilidades.

Después estamos los que viajamos a través de los libros, gracias a escritores como Javier Reverte y libros como El sueño de África, el relato de un viaje por dicho continente con nombres de lugares que al pronunciar en voz alta nos regalan su peculiar sonoridad como Mombasa, Kampala, Ngorongoro, Zanzíbar… recorriendo por veinte eurillos de papel la costa de los Swahilis, los grandes lagos, Uganda…

“El viaje que relata este libro fue realizado entre los meses de enero y abril de 1992” comienza como preámbulo, pero veinte años no son nada para los lectores, pues el libro va relatando a través del viaje la historia a partir del siglo XIX del continente, con especial relevancia al colonialismo europeo. Historia que no deja de tener su punto triste recordándonos que “Muchos indios murieron para hacer posible la civilización en África” o que por ejemplo David Livingstone calculaba que de cada 5 esclavos que eran obligados a viajar a la costa, tan sólo 1 llegaba con vida. Hablando de Livingstone, el hombre pasó a la historia por la famosa pregunta de Stanley, ¿Doctor Livingstone?, supongo, quedando en el olvido que fue un luchador infatigable contra la esclavitud.

Caravanas esclavistas, rituales religiosos, colonos, fieras salvajes, rebeliones, infinidad de tribus y en definitiva la aventura misma. En busca de los mitos blancos del continente negro es el subtítulo de El sueño de África, avisándonos de que su periplo sigue la senda del colonialismo en África. Javier Reverte nos relata la vida y miserias de exploradores como Burton, Speke, Stanley, Baker

Eso sí, tenemos que estar también preparados ya que algunos de estos protagonistas ensalzados por infinidad de historias, libros y películas, puede que no cumplan nuestras expectativas una vez hayamos conocido sus biografías. Leyendo las hazañas de estos aventureros, me ha pasado lo mismo que cuando leí El imperio español de Hugh Thomas. Por un lado uno siente cierto respeto por aquellos hombres que hicieron frente a las fieras, a enfermedades desconocidas, a la intemperie, a las diferentes tribus cada una con sus costumbres… peligros diarios que les llevaban continuamente al límite. Sin embargo tanto esfuerzo y pundonor acaba siendo canalizado por las potencias europeas y grandes corporaciones empresariales para someter a los aborígenes, convirtiendo a seres humanos en esclavos, garrapiñando con todo objeto de valor, haciendo caso omiso a las leyes, costumbres o religiones, abanderando para vergüenza ajena una supuesta prosperidad que dos siglos después suena a broma macabra.

“Todas las familias de Uganda tienen un muerto por sida” nos informa Javier Reverte con un guiño contemporáneo, tratando de explicar como buen periodista nuestro presente partiendo del pasado. A lo largo del libro, el viaje del propio autor recorriendo los mismos lugares que descubrieron para el mundo “civilizado” los antiguos exploradores, sirve de excusa para relatar sus propias aventuras contemporáneas, obsequiándonos con los personajes que allá por el año 1992 se fue encontrando, tipos de toda índole y condición, pero todos interesantes dada sus diferentes e interesantes culturas.

El sueño de África es el primero de una fantástica trilogía sobre el continente, al que le siguen Vagabundo en África y Los caminos perdidos de África, este último también lo he leído y os recomiendo su lectura. Los tres siguen la misma estructura literaria pero por diferentes países del continente, y cada región o zona recorrida cuenta con sus propias vivencias.

“La palabra Rift quiere decir algo así como cuchillada o tajo” nos explica Javier Reverte al referirse al valle del Rift. Hay que reconocer que ya solo el nombre alimenta la imaginación de cualquiera, pero es que además Javier Reverte nos ilustra con la historia del lugar, haciendo que en numerosas ocasiones, página tras página, el lector piense aquello de que la realidad supera a la ficción.

Lo bueno de este tipo de libros es que invitan a su relectura pasado un tiempo, pues el maremágnum de nombres y situaciones estrambóticas es constante.

Javier Reverte no sólo ha escrito sobre África, también tiene su trilogía Centroamericana, sobre Grecia, Alaska y Canadá… No sé si alguna vez Javier Reverte leerá esta especie de reseña aderezada con mis propios pensamientos, pero ahí va una propuesta tanto para él como para cualquier otro aventurero: después de la división de la URSS, la antigua Yugoslavia también dividida en varios países… los que dejamos atrás la E.G.B. estamos un poco perdidos con tanta república nueva con nombres imposibles de pronunciar, por lo que no estaría nada mal un libro de parecida estructura literaria a El sueño de África por estos desconocidos parajes.

Merienda para la lectura: Timbal de frutas exóticas.

Anuncios

Con el agua al cuello – Petros Márkaris

Novela negra + Sarcasmo + Crisis = Con el agua al cuello, una novela amena, divertida, que invita a pensar con una sonrisa en los labios (aunque la coyuntura actual no tiene ninguna gracia).

Ya que tenemos el dudoso honor de pertenecer junto a Grecia al ignominioso colectivo con el acrónimo peyorativo inglés PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), que los británicos con su ¿humor? también británico apuntan sin ningún pudor ni vergüenza a la palabra pig, que todos traducimos gracias a nuestro altísimo nivel de inglés como cerdo, me apetecía leer a Petros Márkaris, dramaturgo griego cuyas últimas novelas policíacas giran en la Grecia contemporánea de recortes, manifestaciones, protestas y resaca financiera que no hay espidifen que solucione.

Con el agua al cuello

Cada lector, mira con ojos diferentes cada novela. Habrá para quien Con el agua al cuello sea una novela de intriga, o de género negro, o una de policías con asesinatos incluidos. Sin embargo para mí, se trata de una novela protesta, llena de ironía, que me ha provocado la carcajada limpia y unos muy buenos momentos (a pesar de que la situación no invita a la risa, pero dicen que es saludable el humor y a falta de dinero, he apostado por cuidar mi salud). Es mi primera novela de Petros Márkaris, y no será la última.

Por ejemplo, nada más comenzar la investigación, nuestro protagonista, Kostas Jaritos, policía de mal genio y observador nato de la sociedad, intenta reunirse con el director del Banco Central para investigar sobre la víctima, por supuesto, otro banquero (a mí que últimamente en la ficción se carguen a banqueros… como que me deja más que satisfecho).  El caso es que Jaritos llega tarde porque tiene que cruzar la ciudad, sorteando primero una manifestación en contra de los recortes de los jubilados, y después otra de los sindicatos en protesta de las medidas de austeridad (eufemismo que viene a significar recortes). Cuando llega por fin al banco, se produce el siguiente diálogo que transcribo:

Me recibe una secretaria cincuentona, vestida impecablemente pero fría y manifiestamente irritada.

–Llega tarde, señor comisario.

–Lo sé, y le pido disculpas, pero la ciudad entera está paralizada por las protestas y las  manifestaciones.

–Ah, ¿es que hay manifestaciones? No me había enterado –dice la mujer y me doy cuenta de que acabo de entrar en otro mundo.

Y es que blanco y en botella…

El caso es que según iba leyendo el libro, el asesino cada vez me iba cayendo mejor, pues sus víctimas forman parte del colectivo de responsables del declive del país (lo mismo me da llamarlo Grecia, que España). Al final acabé preocupándome, ya que me identificaba con quien se supone es el malvado de la novela, al ver cómo sus víctimas son banqueros, consultores de compañías de capital de riesgo o empresarios del gremio del cobrador del frac.

Que nadie espere averiguar quién es el asesino en la última página, pues más o menos desde el principio uno intuye quién puede ser el malo, que resulta no ser tan ruin y cuyas acciones pueden no ser legales, ni éticas, pero sí comprensibles para el noventa por ciento de la sociedad. Sin embargo la novela no pierde fuelle, y las argumentaciones del asesino tienen su punto, que si bien pueden caer en el populismo, no por ello carece de razón.

La literatura que nos ofrece Petros Márkaris es fácil, porque prevalece el contenido al continente. Estamos ante una sátira de nuestra sociedad y detenerse en párrafos con descripciones elocuentes está de más.

Por cierto, que el modus operandi de los asesinatos tiene su cosa: en un mundo moderno en el que vivimos, que hasta el más pintado tiene whatsapp (mira por donde yo de momento continúo con mi teléfono móvil que solo hace llamar y enviar mensajes. Reconozco que soy raro, raro, raro), donde se planifican guerras desde despachos atiborrados de tecnología y solo hace falta un botón (ni tan siquiera el teléfono rojo de antaño) para enviar un misil a miles de kilómetros… Petros Márkaris escoge el olvidado método de la decapitación, espada en mano, como acción mortífera de lo más efectiva, haciendo que se pregunte Jaritos si no había un veneno o procedimiento más contemporáneo para despachar a nadie.

En una Grecia en crisis, con las jubilaciones congeladas, sin trabajo ni expectativas de que lo haya, la juventud sin futuro, los funcionarios y empleados por cuenta ajena ahogados por los impuestos y la sociedad endeudada hasta las cejas, la lista de sospechosos que quieran liquidar banqueros es pelín larga. Por si esto fuera poco, tiene que compartir el caso con los de Antiterrorismo, con un tira y afloja entre departamentos policiales, y no sabe por dónde coger el caso. Mientras da tumbos buscando pistas imposibles que le ayuden a resolver los crímenes, parodia la situación socioeconómica apoyándose en varios personajes secundarios.

Afortunadamente Petros Márkaris nos propone también una serie de soluciones, unas píldoras de esperanza. Por ejemplo que esos países PIIGS se asocien y hagan un frente común, hasta el punto de que su yerno le sugiere comprarse un seat Ibiza, porque es un coche español, es decir, de otro país pobre y rescatado, y entre pobres, hay que ser solidario.

Nos propone también como alternativa vivir una vida simple, bajo la premisa de que no es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita, realizando compras responsables, tirando de las ofertas en el supermercado, ayudándose entre la familia. No me parece mala idea, es más, es una teoría que hacía tiempo había aplicado en mi vida cotidiana, lo malo es que ahora necesitamos mucho para pagar los diezmos gubernamentales, por lo que la vida sencilla viene de serie, y encima, hace poco me he enterado de que Robin Hood es un personaje de ficción (un trauma que lo trataré con medicación).

Curiosa también la actitud y forma de ser de Jaritos, porque para ser un policía que investiga asesinatos, no es un borracho, ni busca la compañía de mujeres fáciles, no dice tacos, ni le da a las drogas, ni a nada a lo que habitualmente le dan los policías de novela negra. O sea, un virtuoso como mandan los cánones. Y eso que en este caso estaría justificado, porque aguantar a su señora Adrianí tiene su mérito. La mujer ha venido a este mundo para hacer la vida imposible al pobre Jaritos, y todo hay que decirlo, se le da francamente bien. Adrianí acaba lanzando frases lapidarias, premisas de peso filosófico de andar por la calle, que a pesar de su formulación tosca, entrañan verdades como puños. Forman un tándem equilibrado, donde choca la racionalidad de uno y la pasión de la otra.

Por supuesto no olvida la crítica al ciudadano medio, sobre todo al principio cuando describe el derroche en la boda de su hija, que le lleva a comprarse ropa cara, coche nuevo, un banquete excesivo… Es decir, que tenemos nuestra dosis de responsabilidad por vivir por encima de nuestras posibilidades, aunque contra quien realmente carga es contra los bancos. Les da cizaña de la buena.

Y ahí no acaba la trama, pues parece que es compatible el matar banqueros con pegar carteles subversivos animando a no pagar las deudas de los bancos, ni hipotecas, ni tarjetas de crédito, ni nada de nada (esta parte mola). Así que nuestro Jaritos, además de ser un funcionario al que se le recorta el sueldo como al resto de funcionarios griegos, no le queda más remedio que comportarse como un profesional e investigar los asesinatos y llamadas a la subversión, con su parafernalia correspondiente.

Me llama la atención también la inexistente solidaridad entre banqueros y tipos del gremio, que permanecen impasibles cuando asesinan a sus colegas, pero inmediatamente se movilizan ante el llamamiento de insumisión hipotecaria, chantajeando a la población con no conceder más préstamos. No tengo yo tan claro que estemos exclusivamente ante una historia de ficción…

En fin, sólo puedo decir que en mi humilde (cada vez más gracias a los recortes) opinión, Petros Márkaris es un crack, un eficiente descriptor del mundo actual, que a través de una prosa fácil y directa, nos desgrana nuestro día a día y encima, lo que tiene un mérito impresionante dadas las circunstancias, nos regala en cada capítulo una sonrisa repleta de ironía y sarcasmo.

Merienda para la lectura: ensalada griega con aceitunas y queso feta. Comida saludable y sobre todo barata… ¡¡¡que estamos en crisis!!!

Si habéis leído a este autor, ¿qué os parece Petros Márkaris y su propuesta literaria? No te cortes y opina, que de momento, no han creado un impuesto contra el libre pensamiento.

El mundo de Sofía – Jostein Gaarder

O de cómo existe el mundo de las ideas.

Advierto desde el principio que esta reseña va a ser un tanto diferente, más bien trata de una reflexión, un tanto insurgente a la vez que descafeinada, puesto que va de preguntas cuya respuesta no tengo.

Comenzaré admitiendo que me genera envidia sana la gente como Jostein Gaarder, capaz de sintetizar en pocas palabras sus pensamientos, divulgadores natos que disfrutan inculcando sus conocimientos. En un tiempo en el que la Filosofía– el arte de pensar, amor por la sabiduría, el conocer por conocer- ha dejado de tener importancia, relegando nuestros credos exclusivamente a la economía, en un mundo donde vales lo que tienes, formando parte de una sociedad que camina tan rápido que nos impide detenernos a pensar… de repente, ante tanto caos, aparecen tipos que nos ayudan a tomar conciencia de quiénes somos, con pequeñas píldoras de cordura en forma de letra impresa.

El Mundo de Sofia

El mundo de Sofía es otro de los libros que cada cierto tiempo releo, más que nada porque es un libro puramente divulgativo, que se apoya en los recursos novelísticos y en la ficción para transmitir conocimientos filosóficos, lo que hace que sus relecturas sean más interesantes si cabe, pues con cada repaso uno va afianzando nuevas  ideas (a mí la cabeza no me da para tanto dato filosófico de una vez).

El libro va describiendo la historia del pensamiento a través de una niña llamada Sofía, ayudándonos a los que hace tiempo que dejamos los estudios a recordar a los viejos filósofos y en mi caso, a reflexionar sobre el dinamismo del pensamiento, el cómo se veía hace siglos el mundo y cómo lo vemos ahora.

Sofía llega un día a casa y se encuentra con una carta con dos preguntas: ¿Quién eres? ¿De dónde viene el mundo? Este inicio sirve como hilo conductor para realizar nuevas preguntas que llevan a la divulgación del pensamiento antiguo.

El motivo por el que reseño este libro es precisamente reflexionar sobre la capacidad que tenemos los humanos de pensar, de tomar conciencia de lo que sucede a nuestro alrededor. Estamos viviendo un momento realmente complicado, la crisis nos ha afectado a todos de una manera u otra, pero desde mi punto de vista, este hecho no es lo peor. Lo que nos debería preocupar como ciudadanos, es el papel ridículo que nuestros políticos están protagonizando en esta tragicomedia y cómo lo estamos permitiendo. Igual es que al resto (y me incluyo) se nos ha olvidado pensar

Acabamos de presenciar el bochorno espantoso que nuestros dirigentes han representado con la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos, con cierta hilaridad, a pesar de que en el fondo maldita la gracia que nos hace la imagen y la famosa marca Spain que están repartiendo por el mundo entero a nuestra costa. Y a la plebe no nos queda otra que aguantarlo, estoicamente, porque el día que salgamos a la calle de verdad, defendiendo nuestros derechos y pase alguna desgracia, saldrá alguno diciendo que no son formas de protestar… olvidando en un santiamén las protestas pacíficas que durante todo este tiempo estamos realizando.

El caso es que nos limitamos a observar cómo están hundiendo nuestro futuro esta clase política (incluyo a la totalidad de partidos políticos) como si la cosa no fuese con nosotros. Y yo me pregunto, como esa niña llamada Sofía que se cuestiona todo lo que sucede a su alrededor: ¿dónde hemos dejado nuestra capacidad de raciocinio? ¿Acaso como ciudadanos de a pie, infantería de primera línea hasta arriba de barro, no nos cuestionamos cómo salir de esta situación? ¿Pero es que nadie tiene la fuerza necesaria para tirar del carro?

Pues al parecer no. Con tanta reforma educativa donde ciertas asignaturas “de letras” han dejado de tener importancia (incluyo por supuesto la asignatura de Filosofía), nos han eliminado la creatividad y el libre pensamiento, que por el mero hecho de ser libre, es también dinámico y diverso, enriquecido y original, lo que puede dar lugar a nuevas ideas fuera de ese pensamiento único y dirigido que ayudasen a salir de esta traumática situación. El objetivo debería ser tener algo de criterio, mecanismos de defensa ante lo inesperado, y esto último sólo se consigue si se entrena y se enseña el denostado ejercicio de pensar. De ahí que esa asignatura de Filosofía pudiera tener cierta relevancia. Cuestión de opiniones.

Y es aquí donde vuelvo a El mundo de Sofía, como una especie de introducción a la historia del pensamiento, de manera novelada, entretenida, que puede servir a cualquier adolescente y adulto como iniciación al discernimiento, actividad que por lo que parece, y a los hechos me remito, ha sido olvidada por nuestra sociedad.

Divulgación pura y dura, que una vez asimilada, nos puede servir, o no, como pistoletazo de salida para cuestionarnos otros aspectos terrenales del presente como: ¿por qué tengo yo que aguantar a estos políticos?, ¿por qué tenemos que rescatar a los bancos y no las pensiones de nuestros mayores,? ¿estamos ante una verdadera democracia?, ¿de verdad que Bárcenas actuaba solo?, ¿habrá algún partido político libre de sospechas y que no se haya financiado irregularmente? Y tantas otras preguntas que se nos irán ocurriendo… o que no me atrevo a realizar. Y por supuesto, la mejor de todas… ¿alguien sabe cómo podemos salir de esta crisis de manera digna sin que tantos colectivos desfavorecidos se queden por el camino?

No son preguntas meramente filosóficas, pero se trata de preguntas al fin y al cabo, aunque lo mejor de cuestionar es obtener respuestas acertadas, pero claro, el discernimiento se aprende con práctica, y para esto está esa disciplina que apenas se estudia y que dicen no sirve de nada que es la Filosofía. Y ahora que está en extinción en los futuros planes educativos, pienso que un libro como El mundo de Sofía se hace imprescindible en nuestras bibliotecas.

Se trata de leer y aprender a comprender, no de memorizar el argumentario de otros. Sofía significa algo así como “la que posee sabiduría”. En mi caso, un recurso para conseguir un ápice de sabiduría es la lectura, así que os dejo con la propia Sofía y con preguntas transcendentales tipo quién soy,  de dónde vengo y a dónde voy con la que está cayendo (parecidas preguntas se hacían nuestros amigos de Siniestro Total), en compañía de Platón, Aristóteles, Tales de Miletoy en definitiva con el mundo de las ideas.

Merienda para la lectura: pastel de almendras y frambuesas, que en algún sitio he leído que son buenas para la memoria.

Os invito también a leer cualquier entrevista de Jostein Gaarder que encontraréis por internet, y descubriréis que su autor es también un tipo cuya existencia está basada en múltiples preguntas que invitan a reflexionar.

Ahora te toca a ti… ¿se te ocurre alguna pregunta?, ¿has leído El mundo de Sofía? O mejor… ¿difieres de mis reflexiones? Precisamente para eso estaba el parlamento griego, para argumentar… Espero tus aportaciones.

El Club Dumas – Arturo Pérez-Reverte

 A fin de cuentas Dumas, hoy en día…

Frase de El Club Dumas que resume lo que en un tiempo, a mi parecer, ocurría con determinados autores incluidos dentro de una especie de colectivo de literatura de aventuras, de lectura “fácil”, con tramas donde primaba el ingenio y por ello, relegados a una especie de categoría cultural poco seria, como para adolescentes, en definitiva, literatura obsoleta de la que apenas se libraban Los tres mosqueteros y El Conde de Montecristo.

Tal vez sea éste el motivo por el que me gusta este libro que cada cierto tiempo releo. Reconozco que no es el mejor libro que he leído, que a veces las descripciones son repetitivas, y puestos a criticar (de forma constructiva), las pegas a expensas de los gustos de cada uno pueden ser innumerables. Pero tiene una gran virtud: trata de una historia que apetece leer, atractiva para todos aquellos que hemos crecido al calor de las páginas de Dumas, Sabatini, Verne (que en el libro no sale muy bien parado), Salgariy que hicimos de la capa y espada parte de nuestra adolescencia. Aún hoy, con mis treinta y tantos largos años que se acercan a la cuarentena, releo este tipo de aventuras que alimentan mi imaginación como antídoto a la depresión colectiva  a la que nos lleva este mundo de crisis de valores.

Es un libro que habla de libros, pero lo que me gusta, es que no habla sólo del estilismo y de la forma en la que están escritos. Más bien habla de los personajes, de lo que representan para el lector, sobre todo de esos mosqueteros que todos hemos querido ser en un momento dado, y de tantos otros protagonistas literarios: Holmes, Scaramouche, El capitán Blood, El corsario negro

Como aliño, la biografía de su autor, Alejandro Dumas, padre, cuya vida fue de por sí una aventura constante, que a ratos poseía una fortuna inmensa como la ruina total, mujeriego, buen comedor y mejor bebedor, financiador de revoluciones, escritor… explicándonos el sistema de creación de historias que tenía con su principal colaborador Auguste Maquet junto con cierta recreación histórica de la época.

Tiene su punto, incluso diría yo que es un acierto entremezclar historias de capa y espada con las policíacas, tramas imposibles con personajes fuertes y con personalidad, que lo mismo une a D’Artagnan con Sherlock Holmes, porque al fin y al cabo subyace la razón de casi todas las novelas: el bien contra el mal, el bueno contra el malo, la justicia contra la avaricia

Cuando llegó a mis manos la novela, hace ya algún tiempo, yo no tendría veinte años, y venía de una educación literaria donde leía dos tipos de libros:

  • los que me habían obligado a leer en el colegio, literatura con un estilismo cuidado y recargado que en muchas ocasiones apenas contaban algo interesante, pero que los críticos literarios afirmaban que se trataba de libros imprescindibles.
  • Otros libros que escogía yo, donde primaba la aventura, cuyos personajes vivían percances inverosímiles y difíciles de creer pero entretenidos.

Al segundo grupo formaba parte la literatura de Alejandro Dumas, con comentarios un tanto despectivos, como si fuese una lectura menor, de puro entretenimiento… Pero llegó el tipo este, el tal Arturo Pérez-Reverte, publicó el libro, tuvo un gran éxito, y entonces aparecieron como setas las críticas benévolas, todo el mundo había leído a Alejandro Dumas, a todos les gustaba, y los expertos de entonces comenzaron a decir que Alejandro Dumas era un clásico, que sus novelas de aventuras perdurarían en el tiempo y, como por arte de magia, incrédulo por mi parte, veía cómo los que antes criticaban esa literatura “menor”, ahora la encumbraban e incluso la hacían imprescindible…

Yo no soy crítico literario, tan solo dispongo de un blog donde hablo de los libros que leo, escribo mis impresiones por si a otros les pueden ayudar, como lector de infantería que diría Arturo Pérez-Reverte, pero no siento cátedra ni digo que esto está bien y aquello mal. Sí que me mojo, y escribo lo que me gusta y lo que no, sin tener que coincidir con otros. Y a mí Alejandro Dumas siempre me ha gustado, he pagado por ver las adaptaciones cinematográficas de sus libros (en general muy malas, nefastas e incluso insultantes), he leído más de quince de sus novelas y sobre todo, ha evitado que me aburra con párrafos innecesarios, descripciones tediosas y personajes sin sal.

Volviendo a El Club Dumas, refleja también un oficio casi perdido: el del librero. Ya quedan pocos y muchos hemos sucumbido, o más bien nos han fusilado, frente a centros comerciales y librerías de grandes superficies. Es lo que hay. Tal vez por ello existan tantos blogs sobre literatura…

Si eres aficionado a las novelas de aventuras, de capa y espada y/o policíacas, este es un libro que seguro que te interesará.

Merienda para la lectura: confit de pato regado con vino de Burdeos.

Por cierto, aprovecho para recordar, que en realidad las aventuras de nuestros entrañables mosqueteros están formadas por una trilogía: Los tres mosqueteros, Veinte años después y El vizcode de Bragelonne.

La ciudad de los ojos grises – Félix G. Modroño

Llega el verano, eres de los pocos a los que no les afecta la crisis y tu cuenta corriente te permite unas vacaciones, o bien tienes un primo, un ligue, amigo o cuñado que vive en Bizkaia y decides hacerle una visita, gorronearle una cama y pasar unos días de verano haciendo turismo por Euskadi. Además, eres uno de esos personajes raros a los que les gusta documentarse, leer un poquito de historia de los lugares que recorres e intentas entender la idiosincrasia de la zona. Como no podía ser de otra manera, Bilbao es uno de los puntos fuertes de tu visita, así que te vas al todopoderoso gugle y escribes “Historia de Bilbao” y ala, aparece un listado de 13.400.000 páginas (o más), todas con sus añitos, nombres, siglos, sagas familiares y mapitas. Esta es una opción como otra cualquiera si eres un “fantasma” y vas por la vida aburriendo al personal citando fechas sin ningún criterio. También puede ocurrirte que antes de venir a esta hermosa villa, ya te hayas aburrido con tanto dato.Bilbao

Pero yo tengo una alternativa que te va a molar: cómprate La ciudad de los ojos grises de Félix G. Modroño, 18 euritos de nada en una edición más que aceptable y te ofrezco:

  • Una perfecta síntesis de la historia de Bilbao de los últimos 150 años, que para sí la querría más de un catedrático.
  • Una novela negra bien escrita, perfectamente estructurada, con asesinatos, intrigas familiares, pesquisas policiales, personajes oscuros, sirimiri… una historia que garantizo que no te va a dejar indiferente.

Te quejarás. ¿Acaso se puede pedir más a un libro?

La ciudad de los ojos grises

Las primeras 120 páginas de La ciudad de los ojos grises nos describen el Bilbao de finales del siglo XIX, con apenas 18.000 habitantes, hasta que se produce un impacto brutal por la revolución siderúrgica y del acero, pasando a 100.000 habitantes en apenas veinte o treinta años. El Bilbao antiguo, el Casco Viejo como lo conocemos ahora, se queda pequeño y una serie de arquitectos e ingenieros reciben el encargo de diseñar un Bilbao moderno al otro lado del Nervión, que de salida al ingente número de inmigrantes que continuamente se dejan caer con sus vidas calamitosas, llenas de miseria, buscando una prosperidad que no acaba de llegar, con graves problemas de salubridad, cifras de mortandad infantil inasumibles, prostitución, alcoholismo, delincuencia… una especie de ciudad sin ley que se abre paso entre el chabolismo que se va asentando en las colinas que rodean la Villa. En esta primera parte nos muestra lo que era Bilbao allá por 1875, junto con ese proyecto del “nuevo” Bilbao que nos permite compararlo con el actual. No me digáis que no es un marco impresionante para una novela negra.

En esta primera parte del libro nos presenta a los personajes a la vez que nos va representando el palpitar de la ciudad, describiendo sus edificios señoriales, el teatro Arriaga, la burguesía local, el progreso de unos astilleros, las fábricas que se aglutinan alrededor de los yacimientos de hierro… Al lector le permitirá beber la historia de la provincia de una manera amena e inteligente, alternando estos datos con la representación de la trama y los protagonistas. Nos habla de los edificios y de las calles que se van construyendo poco a poco, que al turista/visitante/habitante del siglo XXI le permite pasear por la ciudad valorando la extraordinaria transformación de la Villa.  Una pasada.

Después llega una segunda parte, donde toma protagonismo la propia historia policíaca, y cuyo protagonista, Alfredo Gastiasoro, arquitecto autoexiliado en París por un amor no correspondido, regresa a su Bilbao natal para investigar el asesinato de Izarbe (me encanta este nombre), su amada, siendo partícipe del imparable cambio de la villa, mientras sus pesquisas policiacas le van llevando de sorpresa en sorpresa y donde su pasado toma especial relevancia.

Y por fin, podríamos decir que tenemos la tercera parte de la novela con el desenlace, que me lo guardo para no desvelar ningún misterio.

Y ojito, que la historia, la narración, los diálogos… está todo muy bien contado.

Me dirás que nos es atractiva la propuesta.

Por cierto, si tienes la suerte de ser de Bilbao, también te recomiendo que te compres La ciudad de los ojos grises, más que nada porque vas a descubrir tu ciudad, y desconozco con qué color la mirarás tras su lectura, pero sí te aseguro que esa mirada cambiará, seguro que con mucho más respeto y cariño.

Si no eres de Bilbao y tampoco tienes pensado visitarnos en breve (esto último me lo replantearía de inmediato), también deberías leer La ciudad de los ojos grises, porque la historia te va a atrapar y porque aprenderás sobre una villa que no te dejará indiferente.

Huyendo de estereotipos, mediante La ciudad de los ojos grises descubrirás que Bilbao es mucho más que el Guggenheim, te ayudará a entender la extraordinaria transformación de Bizkaia, de la pequeña población que fue cómo se convirtió en una potencia industrial europea, qué digo europea, ¡¡del universo!! (que somos de Bilbao), hasta la villa enfocada a los servicios en que nos hemos convertido en la actualidad. Innumerables metamorfosis en apenas siglo y medio.

Dudo que haya alguna ciudad en el estado que haya sufrido cambios tan significativos en tan poco tiempo, apenas unas generaciones nos separan de aquellas siete calles que formaban el antiguo Bilbao.

Aprovecho para agradecer a su autor, Félix G. Modroño, su esfuerzo por haber creado esta historia. Regalo seguro en próximos cumpleaños, compromisos varios y el tradicional amigo invisible navideño.

Por poner una pega… un friki como yo hubiese agradecido las reseñas bibliográficas de las que se ha servido Félix G. Modroño para documentarse.

Merienda para la lectura: si no escojo nuestro emblemático bollo de mantequilla, me lapidan.  En un alarde humanitario, os dejo el link de la receta del crack David de Jorge.

Si has leído La ciudad de los ojos grises de Félix G. Modroño, seguro que te ha gustado.¿Me ayudas a convencer al resto para que lo lea? Cuéntanos tus impresiones sobre el libro. Eskerrik asko!!

Plinio, casos célebres – Francisco García Pavón

Al igual que nuestro incombustible Plinio, a veces, como lectores, también tenemos ese “pálpito” que nos anima a leer un libro. En el fondo y a nuestra manera, ejercemos de aficionados detectives buscando la siguiente historia que leer. O que no leer, que es más importante aún.

El libro que nos ocupa hoy es Plinio, casos célebres de Francisco García Pavón y lo escojo por un motivo: normalmente buscamos lecturas nuevas, originales, con un lenguaje que nos sorprenda, entretenga… y que además sea una novedad editorial, olvidándonos de lecturas añejas, inexplicablemente obsoletas para la maquinaria formada por la industria editorial pero que cumplen, con creces, estas expectativas.

Plinio, casos célebres

En esta ocasión tenemos a un guardia municipal manchego, de Tomelloso City, “urbe peligrosa” de los años 60 y 70, embebido en los quehaceres rurales de La Mancha. Es una época en la que los hombres reparten el tiempo entre el campo y las tascas de pueblo, con trujas (caldos que lo llama Francisco García Pavón) apretados entre los labios y licores entre pecho y espalda, mientras las mujeres se dedican a la casa y a ir a misa. Un tiempo de estereotipos viejunos, descrito al detalle, con señoritos hacendados, analfabetismo, con las consecuencias de los vaivenes políticos de fondo (la república, la dictadura…), la vida en el campo con sus disputas vecinales que perduran durante generaciones… Todo esto con un vocabulario impresionante, con palabrejas propias del mundo rural que no desentonan, de aquella época que tampoco es tan lejana y que ayuda a entender a dónde hemos ido a parar, con diálogos informales que en mi opinión sirven para que el lector entienda la forma de vivir en un pueblo llamado Tomelloso, pero que podría ostentar cualquier otro nombre. O por lo menos yo me imagino que hace cincuenta o sesenta años en La Mancha se hablaba así, y conociendo mi pueblo (de cuyo nombre no quiero acordarme) y las riñas entre clanes, tampoco me extraña muchas de las disparatadas historias que nos muestra el personaje.

Nuestro protagonista Plinio es un guardia municipal sagaz, que se fija en todo al detalle, con una filosofía de vida pausada que le permite detenerse en los pormenores de las investigaciones. Va secundado por el veterinario del pueblo, don Lotario, y claro, es inevitable realizar la comparativa con Sherlock Holmes y el doctor Watson según discurre la lectura.

Llama la atención en nuestra actual sociedad aséptica y políticamente correcta los comentarios y descripciones de sus personajes: homófobos, fumadores, bebedores, machistas… que recuerdan a las películas de Paco Martínez Soria y por los que más de uno igual se tira de los pelos. Sin embargo, eso es lo que había en aquella época, y no viene mal leer este tipo de relatos para comprobar lo que ha avanzado nuestra sociedad, o no, cuestión de opiniones.

En algunos de los casos que intenta resolver, no se produce estrictamente un crimen como en sus relatos de El caso del sábado, simplemente son situaciones anormales, que rompen la monotonía del pueblo y a los cuales, esta pareja de investigadores buscan soluciones plausibles.

Por supuesto que en otros relatos/novelas tenemos asesinatos por resolver, en un Tomelloso donde todos se conocen y quien más quien menos es pariente de alguno: bien de la víctima, bien del ejecutor. Esta cercanía tan familiar, da pie a reflexiones propias de la naturaleza humana, como de soslayo, pero que quedan ahí, en el subconsciente del lector.

En definitiva, una buena opción de lectura como entretenimiento, para descubrir léxico olvidado, inhibirte en el mundo rural de hace cincuenta años, reflexionar sobre las cosas sencillas de la vida; todo sazonado con novela policíaca.

Merienda para la lectura: tosta de pan casero con queso manchego en aceite, regado con un buen vino de Valdepeñas. Se recomienda una ligera siesta para después.

Ala, anímate y échale un ojo a las historias de Francisco García Pavón, que merecen la pena.

El desdeñado mundo de la autopublicación

A raíz del post Autopublicación y librerías escrito por Daniel Jerez en su ardua lucha por hacer llegar su libro El arcabucero Nº 61 a las “masas”, con esa última reflexión que ciertos libreros le han transmitido y se podría resumir en que no exponen el libro en sus establecimientos simple y llanamente porque se trata de un libro autopublicado, ergo no es un best-seller, ergo es de mala calidad (según ellos) y encima quita espacio en las asépticas librerías que en vez de libros lo mismo podrían vender dodotis, me ha dado por pensar en lo difícil que lo tienen los escritores noveles, máxime si su única posibilidad es la de la autopublicación. Os recomiendo que leáis su post lleno de ironía.

arcabucero_61

No hace falta ser ingeniero para saber que hoy en día es muy difícil que un libro, de un autor desconocido, pueda llegar a ser expuesto en una librería fuera de la distribución “tradicional”, copada por empresas en una especie de oligopolio que llega al extremo de pagar a los libreros por las mejores estanterías de sus establecimientos. Independientemente de si la historia es buena o no y de su calidad literaria. Ya puede ser el mejor libro del mundo, que si estás fuera de estos canales “tradicionales”, lo tienes crudo.

Si como dijo Kafka, lo natural es escribir, no publicar, pero al final le echas valor a la vida y te autopublicas con el esfuerzo que implica (y no me refiero sólo al dinero), qué menos que dedicar cinco minutos a su autor. De acuerdo que a muchos escritores noveles les faltan muchas páginas por escribir para superar la línea del sonrojo ajeno, pero nadie me podrá negar que la base de la ciencia matemática dicta que para llegar a publicar 5, 17 o 25 libros, inevitablemente ha tenido que pasar por el número 1. Imagino que pocos autores consagrados elaboraron una obra maestra con sus primeras cuatrocientas páginas.

Al hilo de todo esto y puestos a comparar, yo haría otra reflexión, ¿es que los best-sellers son todos buenos y de calidad? Por mi experiencia diré que no. Me he leído bodrios que abochornarían a cualquiera, con un millón de ventas entre tomo y lomo. Un best-seller no asegura calidad literaria, tan sólo que la consultora de marketing subcontratada ha hecho correctamente su trabajo.

 Si como en el caso de Daniel Jerez, has escogido la opción de autopublicar invirtiendo tu tiempo y tu dinero en la corrección, maquetación y el resto de tareas (mira que es complicado comercializar un libro), entonces en lo que a calidad de producto se refiere deberías estar en igualdad de condiciones que una editorial grande, a falta del eficiente entramado de distribución. Otra cosa es la calidad literaria, pero por eso hay buenos y malos escritores, dejando este criterio a los lectores.

Sin embargo, nuestros amables libreros son reticentes a publicar libros autopublicados. Eso es un hecho. Y supongo que en muchos casos justificado. Ahora bien, y siempre según mi opinión, si estuviésemos tratando con libreros de verdad (estoy generalizando), de los de antes, profesionales que aman su profesión y que invierten cinco minutos (no se les pide más) en ojear la historia que se les ofrece para evaluar si merece ser vendido o no en su negocio, tal vez, quizás, quién sabe, en el mundo de la imaginación y la piruleta, gente como Daniel Jerez verían expuestos sus libros en los escaparates de las librerías de nuestras ciudades, flanqueando en igualdad de condiciones otros títulos de dudoso gusto.

Y es que ahora hay demasiada librería nueva que copia el formato de exposición de los grandes almacenes matando la magia de legendarias librerías.

Si el librero examina el producto y cree que merece la pena el libro, lo ofrece a sus clientes, que no, pues nada, al autor/corrector/editor/distribuidor se le muestra la puerta de salida y quién sabe, con un poco de suerte, en un futuro con otra historia puedan llegar a un acuerdo, sin acritud, pues el autor también tiene que estar dispuesto a aguantar la implícita crítica con dignidad. Pero por lo menos, querido librero, ojéalo, y decide en función de tu criterio literario.

He leído los tres primeros capítulos que nos ofrece gratuitamente en su web Daniel Jerez de El arcabucero Nº 61, para que nos entre el gusanillo por la historia, y qué queréis que os diga, me parece que cumple, que está aceptablemente bien escrito, con ritmo, una interesante propuesta de intriga y que puede ser una opción de compra tan buena como cualquier otro best-seller que nos intentan vender con grandes campañas de marketing. No me parece una osadía leer el libro en cuestión.

Pero ojo, que la autopublicación también tiene ventajas para los libreros. Dado que ahora hay un gran problema con todo lo relacionado con la piratería y cada vez se vende menos, puede ser una buena solución apostar por ciertos escritores noveles que de momento, no resultan interesantes ni tan siquiera para estas redes de piratería. Por no hablar del servicio del librero bueno y profesional, recomendando a sus clientes libros desconocidos, brindando al cliente ese valor añadido, sabedor éste de que está leyendo hasta cierto punto algo exclusivo, una lectura que fruto de su profesionalidad ha llegado a unos “elegidos”.

Además, desde el punto de vista financiero es un “chollo”: un tipo como Daniel Jerez le lleva in situ su obra, ahorrando al librero cualquier gasto de transporte, cede un par de ejemplares, si no se venden, los recoge, gasto cero para el librero. Si hay suerte y los vende, ciento por ciento de beneficios.

No sé, tal vez en tiempos de crisis tengamos que arriesgar… un poquito.

Por si acaso, y para que algún librero no se me enfade, con esto no estoy queriendo decir que cualquiera que se autopublique tiene el derecho de ser comercializado. Hay unos mínimos y lo dicho anteriormente, siempre a criterio del librero. Pero en este caso, Daniel Jerez, se ha preocupado de cumplir esos mínimos, y a 3 capítulos de lectura introductoria, estimo, en mi humilde y a su vez criticable opinión, que se ha ganado el derecho de compartir estantería con cualquier otro best-seller, que dicho sea de paso, muchos de ellos a pesar de contar con una industria a sus espaldas, publican con faltas de ortografía y errores tipográficos.

Conclusión: nos debería dar igual que el autor fuese conocido o no, limitándonos a juzgar únicamente la historia en sí.

Curiosos los últimos estudios estadísticos que dicen que cada vez se lee menos pero se publica más. Nos tendremos que replantear esto de alguna manera, desde los editores y escritores, pasando por los libreros y acabando por los lectores (de las reformas educativas ni hablamos porque todo lo que venga desde el estamento político lo doy por perdido, es lo que tiene la resignación).

Para finalizar y limar suspicacias, recalcar que yo a Daniel Jerez no tengo el gusto de conocerlo, no somos amigos y me limito a seguirle por Twitter. Nada más.

Para que no me creáis un hipócrita, sumo El arcabucero Nº 61 a mi ya super lista de próximas lecturas, con su futura reseña en meriendalibros.

Merienda para la autopublicación: tarta bien dulce de chocolate, pues la autopublicación ya es bastante amarga.

Daniel, ¡¡Mucho ánimo con tu aventura como escritor!! Que no decaiga… Desde meriendalibros te deseo la mejor de las suertes.

¿Te animas a leer El arcabucero Nº 61 ahora que llega el veranito?

Resumen VIII. Encuentro de Novela Negra de Bilbao

O por lo menos intento de resumen, porque seguro que me dejo algo del VIII. Encuentro de Novela Negra de Bilbao que se celebró ayer dentro de los actos de la Feria del Libro de Bilbao 2013.

Empecé mal porque llegué tarde (sólo 5 minutos), cosas del transporte público, lo que provocó que siguiese la charla de pie puesto que todos los asientos estaban ocupados. Aforo completo a pesar del mal tiempo y varias personas al fondo ubicándonos como podíamos, escuchando a estos cinco fenómenos de la literatura negra. Buena señal de que había interés en lo que nos tenían que contar.

Por un lado estaba Félix Linares de moderador (os recomiendo su programa de radio sobre literatura Pompas de Papel), acompañado de los escritores Jon Arretxe, Félix G. Modroño, el escritor francés Bernard Minier, José Javier Abasolo y Alexis Ravelo (de izquierda a derecha en la fotografía, que no es de gran calidad pero uno tiene los medios que tiene).

VIII. Encuentro de Novela Negra de Bilbao

Tuvimos la mala suerte de que coincidiera la hora de la charla, situada en la carpa central de la Feria del libro de Bilbao, con el concierto que la banda municipal (o quien fuese) daba a la misma hora a unos metros de distancia, así que a pesar de que hablaban al micrófono, en ocasiones no pude entender todo lo que decían.

Al principio hicieron un breve resumen de los orígenes de la novela negra. Como en parte debe su nombre a la colección Série Noire de la editorial francesa Gallimard, cobraron especial relevancia las opiniones de Bernard Minier desgranando la historia reciente de la novela negra en Francia.

Como una cosa lleva a la otra, enseguida surgió la relación del periodismo con la novela negra. Afirmaron con alguna discrepancia, que la novela negra en el estado tuvo su auge entre los años 70 y mediados de los 80, con nombres como Juan Madrid o Manuel Vázquez Montalbán. Después, hasta principios de nuestro siglo, este nicho literario lo copó el periodismo con las propias noticias reales que superaban a la ficción. Por fin, en los últimos diez o quince años, están surgiendo escritores como ellos que están aportando cierta calidad y dignidad al género. Como reflexión final a esta cuestión, dedujeron que no es que la novela negra esté de moda, sino que se trata de un género en sí mismo que poco a poco se está consolidando.

Además, la localización de los escenarios ha ido cambiando con el tiempo. Al principio las historias se enmarcaban sobre todo en Barcelona y alguna que otra en Madrid. Ahora no, como ejemplo ellos mismos, un canario, un francés y tres vizcaínos (parece un chiste) que localizan sus insólitas aventuras en Bilbao, Sevilla o Las Palmas, aportando ese “provincianismo” a la novela negra.

VIII. Encuentro de Novela Negra de Bilbao

Aprovecharon para decir que ellos se dedican a escribir novela negra como excusa para hablar de los temas sociales que les preocupan. Enmarcan una situación, hasta cierto punto inverosímil, y alrededor de ésta desgranan su visión de la sociedad que en suerte les ha tocado vivir.

También hubo tiempo para los personajes de sus novelas, que son de aquí, de esas ciudades de provincia que he comentado antes, con apellidos como Sánchez o Etxeberria, perteneciendo a las policías autonómicas o guardias civiles cañís como en el caso de las novelas de Lorenzo Silva, que aunque todavía encuentran cierta reticencia en algunos sectores del público, poco a poco están convenciendo de que se puede hacer buena literatura sin que el protagonista se apellide O´Hara.

Y es que la novela negra está aderezada de humor, ironía y sarcasmo, ingredientes que vienen muy bien a las tramas y a esas historias con cierta denuncia social que hay de fondo.

Dijeron que a la hora de escribir novela negra, escriben ficción, pero a la vez tiene que ser creíble, de ahí que es imprescindible documentarse y entender el entramado legal.

Recordaron que últimamente están surgiendo colecciones de novela negra, que si bien por un lado tienen a escritores consagrados en el género, los editores también aprovechan para presentar a nuevos escritores que avalados por la propia colección, pueden darnos gratas sorpresas.

Al final y a modo de despedida, cada autor hizo un breve resumen de sus últimas novelas. Aquí os dejo el listado:

612 euros – Jon Arretxe

La ciudad de los ojos grises – Félix G. Modroño

Bajo el hielo – Bernard Minier

La última batalla  – José Javier Abasolo

La estrategia del pequinés – Alexis Ravelo

Buenas novelas, buena compañía, literatura y humor, todo ello condensado en hora y media de tertulia. ¡¡Y gratis!!

Por si no se me ha notado, yo me fui encantado de la experiencia. Espero no haberme dejado nada importante…

Ala, no me seáis vaguetes… ahora toca leer estas cinco propuestas literarias. Por mi parte, ya tengo apuntados todos los títulos en mi lista de futuras lecturas.

FERIA DEL LIBRO DE BILBAO 2013

Ya que en este blog hablamos mucho de Bilbao y está enfocado a todo lo que tenga que ver con la literatura, no se me podía pasar anunciaros que va a dar comienzo la 43 FERIA DEL LIBRO DE BILBAO.

Fecha de Inicio: 31/05/2013

Fecha de Finalización: 09/06/2013

Lugar: en el Arenal.

Aquí os podéis descargar el programa:

43 FERIA DEL LIBRO DE BILBAO.pdf

Y podéis obtener más información en www.camaralibro.es

No podré asistir todos los días, pero seguro que me daré una vuelta el viernes 31 para asistir al VIII. Encuentro de novela negra de Bilbao y a alguna que otra presentación de libros, en función de lo que me dejen mis responsabilidades laborales.

¡¡Nos vemos en la feria!!

Calles y rincones de Bilbao – Javier González Oliver

Inauguro la sección Bilbao Literario con un libro que seguro que te sorprenderá: Calles y rincones de Bilbao de Javier González Oliver. Nos llegó como obsequio con motivo del 50 aniversario de la constitución de lo que hoy es el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Bilbao, conocido en 1958, año en el que se inauguró, como Colegio Oficial de Peritos Industriales.

Bilbao

El libro es una especie de enciclopedia donde desgrana los nombres de las calles, aportando una breve biografía del personaje que da nombre a dicha calle, motivo por el que se le ha concedido dicho honor, historia, anécdotas, etc. Resulta curioso pasear por Bilbao, de un lado a otro con prisas, a la carrera, sin prestar atención a los nombres de las calles ni mucho menos a los motivos que originaron dicha deferencia, con la ignorancia propia de lo conocido: como siempre han estado ahí esos nombres, formando parte de nuestro inconsciente, casi no mostramos interés al quiénes eran, qué hicieron y en nuestro caso, qué escribieron.

También es una buena manera de conocer la historia de la ciudad y sus gentes: médicos, comerciantes, escritores, músicos, políticos (de todo tipo de ideologías), banqueros…  El libro Calles y rincones de Bilbao nos facilita este conocimiento, aportando un breve resumen para cada calle, plaza, avenida y múltiples rincones de nuestros barrios.

Por ejemplo, uno puede estar entrando en la villa por la calle Luis de Castresana sin saber que recuerda a un pintor y escritor, que además alternó diversos oficios como electricista, extra de cine, enfermero, traductor en Copenhague, corresponsal de prensa en varios países, locutor de la BBC… Revelándonos vidas interesantes que apenas quedan ya en el recuerdo. Curioso cuando menos.

Por supuesto tenemos calles para los clásicos: Pío Baroja, Unamuno, Pérez Galdós, Blas de Otero… Pero lo que nos puede interesar es descubrir a todos esos artistas que a pesar de dar nombre a una avenida, el paso del tiempo y de los años ha cubierto de olvido: Nikolas Ormaetxea Orixe, Toribio Altzaga, Ramón de Basterra, Tomás Meabe, etc.

Y es que los nombres de las calles no sólo sirven para orientarse.

Desde meriendalibros quiero aprovechar Calles y rincones de Bilbao para conocer nuevos escritores de la villa, muchos ya olvidados, y recuperar viejos escritos que nos pueden sorprender gratamente.  Prometo próximos posts al respecto.

¿Qué te parece la  iniciativa? ¿Te interesa colaborar y aportar tu granito?