Archivos Mensuales: junio 2013

Tres Funerales para Eladio Monroy – Alexis Ravelo

Si me llegan a decir hace unos años que me iba a pirrar por una novela negra escrita por un canario y cuya trama transcurre en Las Palmas de Gran Canaria, hubiese pensado que yo y/o el mundo nos habíamos vuelto locos. Y el caso es que Tres Funerales para Eladio Monroy es una buena novela negra. Lo mejor: es la primera novela de Alexis Ravelo, es decir, que las siguientes que lleva publicadas, por definición, por experiencia y porque se ha hecho con una legión de lectores fieles, tienen que ser mejores. ¡¡Bendita locura!!

O sea, que me tengo que comprar el resto… Por cierto Alexis, si la casualidad de la red te lleva a leer este post, apúntame como uno más en esa legión de lectores fieles.

Tres Funerales para Eladio Monroy

Conocía a Alexis Ravelo de oídas, de otros blogs, de críticas literarias y de entrevistas que iban flotando por mis ojitos lectores, junto a otros nombres de escritores que tenía que leer pero que la vida con sus 24 malditas horas no me deja. Por suerte, llegó el VIII. Encuentro de novela negra de Bilbao con su participación, asistí a la distendida charla y me cayó bien (en realidad todos me cayeron bien). Como la vida está llena de imprevistos, a los pocos días llegó a mis manos Tres Funerales para Eladio Monroy, y como tantas casualidades juntas sólo se pueden deber a irrefutables señales, la novela ascendió vertiginosamente en la jerarquía de mis lecturas pendientes.

Por mucha luz y buen tiempo que tengan en Canarias, por mucha playa y paseos flanqueados con palmeritas o árboles tropicales… por mucho escenario que a priori no parece apropiado para una novela negra, estamos ante un magnífico ejemplo del género y es que como insinúa al final el propio Alexis Ravelo, la maldad acampa en cualquier lugar, por muy idílico que aparente su paisaje.

Eladio Monroy es un personaje típico de novela negra, un tipo duro, poco hablador pero que cuando escupe palabras lo hace lleno de sarcasmo, con su toque violento y peligroso pero siempre fiel a sus convicciones, que sólo por el hecho de que habitamos un mundo en el que todos tenemos un precio, cumple la definición de héroe. Pero como ser un tipo duro no está reñido con ser buena persona, nuestro Eladio en el fondo es un terroncito de azúcar que se permite llorar ante las impunes injusticias de los poderosos, le consigue curro a un inmigrante ilegal y le lleva el periódico por la cara todos los días al anciano vecino de la puerta colindante de su casa. Alexis Ravelo nos presenta estas situaciones poco a poco y como si nada, de la forma más natural, y sin darte cuenta, le has cogido cierto aprecio al tal Eladio a la vez que uno se hace una composición del personaje y de sus costumbres.

Al tipo le sale un “trabajillo” para compensar su pensión como jefe de máquinas de la marina mercante que le lleva a hacer de chófer de un empresario inmobiliario que viaja desde la península con un paquete sospechoso que entregar a una importante personalidad de la isla (¿qué será?). Este encargo que raya la ilegalidad sirve de introducción para presentarnos más adelante a su ex mujer, Ana Mari, una víbora de mucho cuidado, que le llama para pedirle ayuda porque alguien les está extorsionando a ella y a su actual marido y… hasta aquí puedo escribir.

Empresarios que corrompen, políticos que se dejan corromper, policías corruptos, extorsión, proxenetas, matones musculados, tres funerales y varios ciudadanos con oficios comunes (mecánicos, camareros, parados, jefes de máquinas, libreras, jubilados…) que son la viva imagen de la honradez. Una historia policíaca, con todos los ingredientes negros como excusa para hablarnos de la ausencia de moral en determinadas esferas.

En algunos momentos la trama es previsible, pero al mismo tiempo es su mayor virtud porque le permite a uno seguir el transcurso de la investigación deteniéndose en los rápidos diálogos y en los personajes que van saliendo. Posiblemente la intriga en sí no sea lo más importante, sino lo que nos quiere contar  Alexis Ravelo, por eso me gusta esta novela y no otras de otros autores superventas de cuyo nombre no quiero acordarme.

Otra cosa interesante de la novela es que Eladio, es un jefe de máquinas retirado, es decir, ni es policía, ni detective, ni investigador privado, ni militar, ni nada parecido. Lo comento para los que estéis escribiendo o pensando escribir una novela negra: vuestro protagonista puede ser cualquiera, incluso un bloguer un poco grillado.

Hay una premisa no escrita y que forma parte del sentido común: si un libro te ha gustado, lee más del mismo autor. Por lo tanto, serán inevitable futuras reseñas de la obra de  Alexis Ravelo.

Merienda para la lectura: si no he sido original hasta ahora, ¿por qué iba a cambiar? Un buen plátano de Canarias para apaciguar el rugir de nuestro estómago.

¿Qué os ha parecido Tres Funerales para Eladio Monroy? ¿Ha cumplido vuestras expectativas?

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El cine según Hitchcock – François Truffaut

Desde Fnac Bilbao nos anuncian una nueva proyección Audiovisual para hoy 19/06/2013, Hitchcock, y claro con la excusa de la película, inmediatamente se me ha encendido una lucecita recordando un libro estupendo, escrito por François Truffaut: El cine según Hitchcock.

En general, o por lo menos en mi círculo más cercano, el buen lector suele ser también un buen cinéfilo, además de tener un buen criterio musical (salvo en mi caso, que carezco de todas estas cualidades). Será porque al fin y al cabo lo que nos gusta son las historias.

No es precisamente una novela, pero tampoco viene mal cambiar de registro de vez en cuando para mantener una mente saludable, y en este caso, el libro no deja de ser más que una entrevista transcrita que realizó François Truffaut al inigualable director de cine Alfred Hitchcock. Si no te suenan títulos de películas como Atrapa a un ladrón, Psicosis, La soga o Extraños en un tren, por poner unos ejemplos, te sugiero que te pongas las pilas y corras al videoclub más cercano porque eso no puede seguir así.

50 horas en varias sesiones desgranando la filmografía del director británico que nos enseña porqué una película es buena o no. De manera informal y a través de una conversación originada por sucesivas preguntas junto con sus respuestas, nos invita a conocer la peculiar personalidad de Alfred Hitchcock apoyándose en determinados ejemplos, estudiando sus películas, analizando los personajes, explicando aspectos concretos de escenas, su obsesión por las mujeres rubias, el salto al cine americano, anécdotas sobre los rodajes, trucos, inesperados efectos especiales… De todo.

Lo bueno de este libro, es que después te enfrentas a dichas películas desde otra perspectiva, es decir, entendiendo la razón de ser de cada fotograma. Es una manera más de aprender a ver cine y además entretenida, lejos de intrincados libros pseudofilosóficos que sólo aportan dolores de cabeza.

Yo no diría que El cine según Hitchcock sea una especie de biblia que tengamos que seguir a rajatabla para entender una película, pero sí nos puede servir para comprender qué lleva a un director de cine a crear una obra de una manera determinada. En el caso de Alfred Hitchcock el suspense es su carta de presentación, y nos explica cómo combinar los elementos audiovisuales para transmitir esta emoción. Como ejemplo os dejo una de las tantas frases que le ayudan a uno a reflexionar:

“Cuando se cuenta una historia en cine, sólo se debería recurrir al diálogo cuando no se pueda contar de otra forma”

Por cierto, el curriculum del entrevistador y autor del libro, François Truffaut, no se queda corto siendo uno de los protagonistas de la cinematografía francesa. Dos genios reunidos cada uno con su rol definido: François Truffaut en el papel de improvisado periodista proponiendo cuestiones en torno al cine con el objetivo de divulgar el talento de Alfred Hitchcock, el cual, accede a exteriorizar parte de su pensamiento, conversando sobre su biografía cinéfila, desde sus inicios en Inglaterra con el cine mudo hasta sus éxitos de taquilla en Hollywood.

De indispensable lectura si eres aficionado al cine.

Merienda para la lectura: lo siento pero no puedo ser original, bol hasta arriba de palomitas.

¿Te has leído El cine según Hitchcock? ¿Ha cambiado tu manera de ver las películas del maestro del suspense?

Correr – Jean Echenoz

O como escribir un libro repleto de metáforas estupendas, ironía y sarcasmo inteligente. Os dejo un extracto como ejemplo:

“Su curiosidad le mueve aún así a visitar el zoo de Berma, donde disfruta viendo monos, especie a quien todavía no se otorga el permiso de residencia en Checoslovaquia. Pero los monos parecen malos, atormentados, amargados, perpetuamente ofendidos, resentidos por haber dejado escapar la humanidad por un pelín.”

Correr de Jean Echenoz trata de la vida de Emil Zátopek, “La locomotora humana”, atleta checoslovaco especialista en pruebas de fondo y que a mediados de los años 50, batió todos los records posibles y por haber. Su vida está llena de contradicciones y sacrificios, en una constante ambigüedad, pues si bien por un lado anhela una vida discreta, acaba convirtiéndose en el ídolo de su pueblo, discrepa con el régimen autoritario y comunista de la época, pero éste se empeña en promocionarle en su escalafón de mando militar convirtiéndole en un héroe nacional… Pero su manera de canalizar la rebeldía, de luchar ante las normas impuestas por el régimen político, fue correr, además de una manera nada ortodoxa, sin técnica ni estilo, corriendo contra todo y a veces contra sí mismo.

Sin embargo, llega un momento en que no le queda más remedio que posicionarse, y durante la primavera de Praga apoya a Alexander Dubcek, lo que le lleva a ser expulsado del Partido Comunista y del ejército, vilipendiado por las autoridades pero alimentando su idealizada imagen frene a sus compatriotas. Como castigo le destierran a trabajar a una mina, le convierten en basurero y al final, ante las protestas del resto de la población y viendo el régimen checoslovaco que este tipo de humillación se vuelve en su contra, acaban por darle un gris trabajo de administrativo  en un oscuro sótano, lejos de las miradas indiscretas.

Con una prosa que ya la quisiera para mí, estamos ante una novela que no es una biografía en su forma más estricta, ya que aunque se basa en la figura de Emil Zátopek y describe parte de las vicisitudes del plusmarquista, tampoco se detiene en detallar su vida saltándose varias etapas. A Jean Echenoz, le llama la atención esa ambigüedad repleta de humildad, centrando su relato en esta extraña dicotomía.

Interesante su relación política, la vigilancia a la que le sometían, su relación con los periodistas extranjeros y todos los impedimentos para que corriese competiciones internacionales por miedo a que pidiese asilo político en otros países. En vez de recompensar sus esfuerzos, las autoridades le impusieron una férrea vigilancia.

También es un relato contra la adversidad. Imaginaos a un individuo que aparece sólo en Berlín para competir en una carrera internacional, siendo el único representante de su país, sin que nadie se moleste en avisarle de que va a dar comienzo la carrera, llegando en el último instante a la salida ante la guasa generalizada en el estadio, sin equipamiento, ni equipo y humillado por la masa que asiste al espectáculo. Pero gana. Gana la carrera de calle, doblando al resto de corredores, humillándolos a su vez.

Y según uno va leyendo a Jean Echenoz, mientras describe las carreras y cómo Emil Zátopek va ganando puestos en el ranking internacional, basando su correr en el sacrificio y con mucho esfuerzo, el relato va ganando a su vez velocidad, como si el propio lector estuviese compitiendo también. Trata de una sucesión de carreras, cada una con su particularidad, sin repetirse.

Creo que es un buen libro si te gusta el deporte. Y si eres de los que le asustan el número de páginas, que sepas que apenas tiene 140 y una letra de tamaño considerable.

Por cierto, la última carrera y triunfo de Emil Zátopek fue en el Cross Internacional de San Sebastián en 1.958.

Merienda para la lectura: zumo de naranja con barritas energéticas para reponer fuerzas de tanto maratón.

¿Qué te ha parecido Correr? ¿No crees que tiene mérito la prosa de Jean Echenoz?

La marca del meridiano – Lorenzo Silva

Complicada esta reseña. Así que lo resumiré desde el principio y luego me enrollaré, que es lo que se me da bien.

¿Me ha gustado el libro? Sí.

¿Merece la pena la historia? Sí.

¿Lo recomendaría? Sí.

¿Es bueno el escritor? Sí, es muy bueno, me gusta y recomiendo sus libros. Es más, pienso seguirle con más detenimiento.

¿El libro merece un premio como el Planeta? No.

Y ahí es donde está el quid de la cuestión. Un premio literario, en mi opinión, tiene que exigir más. Si hubiese escogido el libro como mero entretenimiento, buscando una novela policíaca cañí para disfrutar de sus irónicos diálogos, reconozco que hubiese dado en el clavo. Porque la novela tiene ritmo, es entretenida, divertida, me gusta cómo su autor maneja los recursos propios del género, se lee fácilmente y la historia está repleta de comentarios sarcásticos, muy del temperamento con el que pretende retratar a sus personajes.

La marca del meridiano
Fuente: http://www.bevilacquaychamorro.com

Sin embargo, dado que ha ganado un premio literario, nada más ni nada menos que el Planeta, que como todos sabemos va acompañado de una pasta… merece ser juzgado acorde con la cuantía recibida.

Y entonces pasa lo que pasa con la mayoría de los premios Planeta: que no convence.

Mis aitas, en algún momento de enajenación mental, se hicieron con toda la colección y sé de lo que hablo, porque ya que tenía los libros pululando por el salón los iba leyendo, con más expectación que interés y progresivamente, con cada nueva lectura, iba aumentando mi decepción con respecto al premio y a quienes lo recibían.

En cuanto a la historia de La marca del meridiano, nos encontramos con un nuevo caso para esa pareja de guardia civiles que son Bevilacqua y Chamorro, que esta vez les toca investigar el asesinato de otro guardia civil retirado, antiguo compañero y mentor de Bevilacqua, que aparece colgado y salvajemente torturado en un puente. A partir de aquí, y siguiendo punto por punto la línea de investigación, nos encontramos con lo mejorcito de cada casa: corrupción policial, proxenetismo, narcotráfico…

La marca del meridiano es el séptimo libro de la serie Bevilacqua y Chamorro, de la que  Lorenzo Silva nos hace un resumen desde su web.

Debo reconocer que es el primer libro de la serie que leo, no así de Lorenzo Silva, que me parece un buen escritor que sabe combinar varios registros. Lo que no deja de tener mérito.

Por lo demás, recomiendo el libro aunque echo en falta alguna que otra descripción más pausada y simple, pues el libro está lleno de diálogos, muchos de ellos extensos, lo que ayuda a su lectura pero deja un tanto coja la narrativa que a veces se presenta un poco rebuscada. Muchos de estos diálogos están construidos con expresiones populares, que sirven para conferir cierta personalidad a los protagonistas y aportan un guiño de humor a veces un tanto grosero que si bien puede no gustar a todos, a mí me ha hecho sonreír. Pero claro, es que estamos ante novela policíaca española, con su idiosincrasia, es decir, en este país se dicen tacos y comentarios jocosos.

Me parece a mí que es más propia del género policiaco que del de novela negra, pero es un asunto discutible, pues a ratos lo englobo en un colectivo y en otras ocasiones en el otro. Aquí no hay CSI, ni FBI ni demás siglas, ni detectives alcohólicos, ni mucho menos paranoias psicológicas, sino dos “picoletos” que llevan el peso de la historia con sus intrincados fantasmas, miedos y anhelos de redención. En resumen: los buenos contra los malos, con ciertos ingredientes éticos porque los protagonistas han elegido ser como son por los previsibles motivos, algo oscuros, del pasado, negándose a rebasar esa marca imaginaria hacia el lado oscuro.

Aparecen también los de asuntos internos (SAI), que si bien aportan su granito de arena a la trama, disponen de menos glamour que sus homónimos de los best-sellers yankees que todos nos hemos tragado en alguna ocasión, lo que supongo que aporta cierta dosis de realidad. Por no hablar de las distintas policías autonómicas y su relación con  la Guardia Civil, la burocracia en los juzgados, la falta de recursos y ese “colegueo” entre las fuerzas de seguridad en su lucha contra las ovejas descarriadas. Siguiendo con la comparativa de la literatura policíaca que importamos, resulta curioso (por lo menos a mí que del tema militar y policial sé bien poco, y que siga así) leer los diferentes rangos con los que se tutean: a sus órdenes mi brigada, se presenta al alférez XXX… acostumbrado a que en Norteamérica hablen de detectives, agentes secretos y demás “titulitis”.

Ahora es cuando meto la pata, y alguno dirá que soy un mal pensado, pero es que se me hace difícil imaginarme a un guardia civil pagándose un billete de avión de su bolsillo o comprándose un Mac o un Ipod de su nómina en bien de la seguridad nacional… es que una cosa es tener imaginación, y creerte una historia ficticia, y otra atentar contra la credibilidad.

Algo que me ha gustado y que hace a esta serie especial, es el papel relevante de la mujer en las diferentes policías, mostrando cómo poco a poco van obteniendo puestos de mando y responsabilidad en las diferentes policías y órganos legislativos, ya que aparece una competente jueza, el mando intermedio de los Mossos es otra mujer, la responsable de la Guardia Civil en Barcelona también es otra fémina y por fin tenemos a la propia Chamorro, que en cierto modo hace el papel de la conciencia de Bevilacqua (o no).

Otro toque de modernismo es que uno espera que un guardia civil como Bevilacqua escuche música del estilo de Tomatito, los Chunguitos y parecido, sin embargo nos sorprende con un buen gusto por rock del bueno con Johnny Cash, Freddie Mercury o Leonard Cohen, haciendo un inesperado quiebro al buen gusto musical con Franco Battiato.

Reconozco que en su conjunto me ha dejado un buen regusto y me apunto leer más libros de la serie, si bien esperaba más de un premio Planeta.

Merienda para la lectura: ya que la mayor parte de la historia discurre en Cataluña, una buena rebanada de pan tumaca.

¿Qué te parece la serie protagonizada por Bevilacqua y Chamorro? ¿Te atrae?

El desdeñado mundo de la autopublicación

A raíz del post Autopublicación y librerías escrito por Daniel Jerez en su ardua lucha por hacer llegar su libro El arcabucero Nº 61 a las “masas”, con esa última reflexión que ciertos libreros le han transmitido y se podría resumir en que no exponen el libro en sus establecimientos simple y llanamente porque se trata de un libro autopublicado, ergo no es un best-seller, ergo es de mala calidad (según ellos) y encima quita espacio en las asépticas librerías que en vez de libros lo mismo podrían vender dodotis, me ha dado por pensar en lo difícil que lo tienen los escritores noveles, máxime si su única posibilidad es la de la autopublicación. Os recomiendo que leáis su post lleno de ironía.

arcabucero_61

No hace falta ser ingeniero para saber que hoy en día es muy difícil que un libro, de un autor desconocido, pueda llegar a ser expuesto en una librería fuera de la distribución “tradicional”, copada por empresas en una especie de oligopolio que llega al extremo de pagar a los libreros por las mejores estanterías de sus establecimientos. Independientemente de si la historia es buena o no y de su calidad literaria. Ya puede ser el mejor libro del mundo, que si estás fuera de estos canales “tradicionales”, lo tienes crudo.

Si como dijo Kafka, lo natural es escribir, no publicar, pero al final le echas valor a la vida y te autopublicas con el esfuerzo que implica (y no me refiero sólo al dinero), qué menos que dedicar cinco minutos a su autor. De acuerdo que a muchos escritores noveles les faltan muchas páginas por escribir para superar la línea del sonrojo ajeno, pero nadie me podrá negar que la base de la ciencia matemática dicta que para llegar a publicar 5, 17 o 25 libros, inevitablemente ha tenido que pasar por el número 1. Imagino que pocos autores consagrados elaboraron una obra maestra con sus primeras cuatrocientas páginas.

Al hilo de todo esto y puestos a comparar, yo haría otra reflexión, ¿es que los best-sellers son todos buenos y de calidad? Por mi experiencia diré que no. Me he leído bodrios que abochornarían a cualquiera, con un millón de ventas entre tomo y lomo. Un best-seller no asegura calidad literaria, tan sólo que la consultora de marketing subcontratada ha hecho correctamente su trabajo.

 Si como en el caso de Daniel Jerez, has escogido la opción de autopublicar invirtiendo tu tiempo y tu dinero en la corrección, maquetación y el resto de tareas (mira que es complicado comercializar un libro), entonces en lo que a calidad de producto se refiere deberías estar en igualdad de condiciones que una editorial grande, a falta del eficiente entramado de distribución. Otra cosa es la calidad literaria, pero por eso hay buenos y malos escritores, dejando este criterio a los lectores.

Sin embargo, nuestros amables libreros son reticentes a publicar libros autopublicados. Eso es un hecho. Y supongo que en muchos casos justificado. Ahora bien, y siempre según mi opinión, si estuviésemos tratando con libreros de verdad (estoy generalizando), de los de antes, profesionales que aman su profesión y que invierten cinco minutos (no se les pide más) en ojear la historia que se les ofrece para evaluar si merece ser vendido o no en su negocio, tal vez, quizás, quién sabe, en el mundo de la imaginación y la piruleta, gente como Daniel Jerez verían expuestos sus libros en los escaparates de las librerías de nuestras ciudades, flanqueando en igualdad de condiciones otros títulos de dudoso gusto.

Y es que ahora hay demasiada librería nueva que copia el formato de exposición de los grandes almacenes matando la magia de legendarias librerías.

Si el librero examina el producto y cree que merece la pena el libro, lo ofrece a sus clientes, que no, pues nada, al autor/corrector/editor/distribuidor se le muestra la puerta de salida y quién sabe, con un poco de suerte, en un futuro con otra historia puedan llegar a un acuerdo, sin acritud, pues el autor también tiene que estar dispuesto a aguantar la implícita crítica con dignidad. Pero por lo menos, querido librero, ojéalo, y decide en función de tu criterio literario.

He leído los tres primeros capítulos que nos ofrece gratuitamente en su web Daniel Jerez de El arcabucero Nº 61, para que nos entre el gusanillo por la historia, y qué queréis que os diga, me parece que cumple, que está aceptablemente bien escrito, con ritmo, una interesante propuesta de intriga y que puede ser una opción de compra tan buena como cualquier otro best-seller que nos intentan vender con grandes campañas de marketing. No me parece una osadía leer el libro en cuestión.

Pero ojo, que la autopublicación también tiene ventajas para los libreros. Dado que ahora hay un gran problema con todo lo relacionado con la piratería y cada vez se vende menos, puede ser una buena solución apostar por ciertos escritores noveles que de momento, no resultan interesantes ni tan siquiera para estas redes de piratería. Por no hablar del servicio del librero bueno y profesional, recomendando a sus clientes libros desconocidos, brindando al cliente ese valor añadido, sabedor éste de que está leyendo hasta cierto punto algo exclusivo, una lectura que fruto de su profesionalidad ha llegado a unos “elegidos”.

Además, desde el punto de vista financiero es un “chollo”: un tipo como Daniel Jerez le lleva in situ su obra, ahorrando al librero cualquier gasto de transporte, cede un par de ejemplares, si no se venden, los recoge, gasto cero para el librero. Si hay suerte y los vende, ciento por ciento de beneficios.

No sé, tal vez en tiempos de crisis tengamos que arriesgar… un poquito.

Por si acaso, y para que algún librero no se me enfade, con esto no estoy queriendo decir que cualquiera que se autopublique tiene el derecho de ser comercializado. Hay unos mínimos y lo dicho anteriormente, siempre a criterio del librero. Pero en este caso, Daniel Jerez, se ha preocupado de cumplir esos mínimos, y a 3 capítulos de lectura introductoria, estimo, en mi humilde y a su vez criticable opinión, que se ha ganado el derecho de compartir estantería con cualquier otro best-seller, que dicho sea de paso, muchos de ellos a pesar de contar con una industria a sus espaldas, publican con faltas de ortografía y errores tipográficos.

Conclusión: nos debería dar igual que el autor fuese conocido o no, limitándonos a juzgar únicamente la historia en sí.

Curiosos los últimos estudios estadísticos que dicen que cada vez se lee menos pero se publica más. Nos tendremos que replantear esto de alguna manera, desde los editores y escritores, pasando por los libreros y acabando por los lectores (de las reformas educativas ni hablamos porque todo lo que venga desde el estamento político lo doy por perdido, es lo que tiene la resignación).

Para finalizar y limar suspicacias, recalcar que yo a Daniel Jerez no tengo el gusto de conocerlo, no somos amigos y me limito a seguirle por Twitter. Nada más.

Para que no me creáis un hipócrita, sumo El arcabucero Nº 61 a mi ya super lista de próximas lecturas, con su futura reseña en meriendalibros.

Merienda para la autopublicación: tarta bien dulce de chocolate, pues la autopublicación ya es bastante amarga.

Daniel, ¡¡Mucho ánimo con tu aventura como escritor!! Que no decaiga… Desde meriendalibros te deseo la mejor de las suertes.

¿Te animas a leer El arcabucero Nº 61 ahora que llega el veranito?

Bilbao-New York-Bilbao – Kirmen Uribe

Por un lado estaba ansioso por escribir la reseña de Bilbao-New York-Bilbao, pero por otro no tenía muy claro cómo empezar. Ansioso porque el libro me ha gustado, porque es original y porque hacía tiempo que no leía un libro que me hiciese pasar tan buenos ratos. Os lo quiero recomendar con todas mis ganas, si es que todavía no lo habéis leído, pero no sé cómo empezar para convenceros. Sólo puedo decir que fue un regalo de navidades de 2011 y aparqué el libro en la estantería pensando que un argumento tan personal y nostálgico no acompañaba a mi estado de ánimo. Ahora, a toro pasado, me arrepiento de no haberlo leído antes. Si es que donde no hay mata…

Bilbao-New York-Bilbao

La historia comienza en un vuelo entre el aeropuerto de Bilbao y el JFK de Nueva York, en el cual el escritor reflexiona sobre la vida de tres de las generaciones de su familia. Ya está. Pedazo resumen, lo sé… pero es que de esto trata el libro. Es un relato intimista y muy ligero, pues se apoya en sus propios recuerdos, cartas, diarios, poemas… que le permiten dar una agradable continuidad a la narración.

Comienza hablando Liborio Uribe cuyo último deseo es ver un cuadro de Aurelio Arteta que le sirve como excusa a su nieto, que no es otro que el propio Kirmen Uribe, para empezar a contar parte de la historia de su familia.

La novela ha recibido varios premios y todos ellos justificados: Premio Nacional de Narrativa 2009, Premio Nacional de la Crítica 2008 en lengua vasca, Premio de la Fundación Ramón Rubial y Premio del Gremio de Libreros de Euskadi.

Se nota que Kirmen Uribe es también poeta, ya que va mezclando historias de diferentes familiares enlazándolas con interesantes metáforas poéticas, que si no estás preparado desde el principio, puede parecer una lectura un tanto rara, pero una vez que cambias la perspectiva, entusiasma y atrae.

No es una lectura típica, tal vez por eso me haya gustado tanto, un poco harto de los clásicos planteamientos argumentales. Tiene también un cierto sentido del humor camuflado en la manera de abordar las diferentes reflexiones que le confiere una lectura fresca.

Narrativa poética, sentido del humor, historia familiar, la mar, un mínimo suspense en torno al barco Dos Amigos y una novela sincera escrita honestamente.

Me ha encantado.

Merienda para la lectura: cualquier pescado en salazón entre pan y pan como homenaje a las empresas conserveras de Ondarroa, pueblo natal de Kirmen Uribe.

¿Todavía no te has hecho con un ejemplar de Bilbao-New York-Bilbao? Tú mismo, no sabes lo que te pierdes…

Características y ejemplo de Novela Negra

Si yo fuera escritor de novela negra, teniendo el privilegio de ser bilbaíno para más reseña (no todo el mundo tiene esa suerte), y con la emotiva despedida que dimos hace un par de días a nuestro emblemático campo de fútbol, la Catedral; ese San Mamés que todos llevaremos en nuestro corazón, viendo toda la parafernalia de luz, color y música con que nos despedimos de tan buenos tiempos futbolísticos, no pude dejar de pensar que ahí teníamos argumento de sobra para una novela negra.

A ver si hay suerte y alguno de la lista de escritores vascos que nos propone José Javier Abasolo se anima y le sirve de inspiración el siguiente argumento, que se me ha ocurrido a mí solito (yo no escribo las trescientas páginas porque soy un cobarde).

Lo primero que necesitamos es el protagonista de nuestra historia, que como en toda novela negra, tiene un turbio pasado, en algún momento ha cruzado la delgada línea que separa el bien y el mal.

Perfectamente podría tratarse de un ex jugador del Athletic Club de Bilbao prematuramente retirado por una fatal lesión que no logra superar ni física ni psicológicamente. Dicha lesión le obliga a dejar la práctica profesional del fútbol acabando con sus huesos en tabernas poco recomendables, siempre acompañado de una copa de licor que le lleva a rozar el alcoholismo, y le permite conocer a personajes variopintos de los bajos fondos de la ciudad. Compadeciéndose de su mala suerte, entra en una vorágine destructiva que hace que todo su entorno le de la espalda: amigos, novia…, y finalmente lo pierde todo. Con el tiempo, más centrado y después de haber conocido las entrañas de la ciudad, intenta retomar el rumbo de su vida, con más fuerza que nunca, pero en su espíritu ha quedado cierto poso de amargura y sarcasmo (por ejemplo).

Necesitamos un crimen

Durante la construcción del nuevo campo de San Mamés, uno de los jefes de obra sufre un fatal accidente que le cuesta la vida. Nadie ha visto nada, no hay testigos, tan sólo el cuerpo inerte que misteriosamente ha caído al vacío (o algo así).

Ahora viene la trama

En un principio, las autoridades (el alcalde de la ciudad, el diputado general, el portavoz de la Ertzaintza…) y representantes del club (el presidente y algún portavoz dan la cara en una rueda de prensa cariacontecidos) aseguran que se trata de un accidente, intentando tapar todas las incoherencias del suceso, pues en unos días está previsto que empiecen los actos de homenaje del centenario del antiguo San Mamés, para comenzar con su demolición al día siguiente. En su lugar, edificarán varias viviendas en el centro de la villa, a precio de oro que algún espabilado aprovechará para enriquecerse. Pero no todo cuadra en esta versión de los hechos, y existen preguntas sin respuesta. Y es que ¿cómo es posible que se cayese cuando llevaba puesto el arnés? ¿Acaso alguien cortó la cuerda de seguridad? ¿Quién? ¿Por qué? ¿Es posible que tuviese peligrosos enemigos un humilde trabajador? (preguntas que se dejan en el aire para que el lector se enganche a la historia, un poco previsible pero es lo que hay).

La mujer fatal

No hay nada mejor que un antiguo amor no correspondido, así que se me ocurre que gracias a las casualidades de la vida, la hermana del fallecido, por supuesto guapísima e inteligentísima, resulta ser la antigua novia de nuestro ex futbolista, y no satisfecha con las explicaciones de las autoridades competentes, recurre a nuestro protagonista confiando en que todavía mantenga contactos en el club que le ayuden a esclarecer el oscuro crimen. Por supuesto, al principio al ex futbolista no le hace ninguna gracia, pero todavía brilla una débil llama de cariño entre ambos que le obliga a aceptar el encargo. Todo esto convenientemente aderezado con su correspondiente tensión sexual no resuelta (o resuelta, a elección de cada cual).

No hay crimen sin móvil

El fallecido, que a estas alturas de la historia ya debería de ser el asesinado, descubrió por casualidad a un directivo del club amañando uno de los partidos, maletín en mano. La mala suerte de haberse encontrado en el sitio inadecuado en el momento inoportuno dicta su sentencia de muerte. Existen muchos intereses de por medio y no pueden correr el riesgo de que todo salga a la luz.

Nos falta el malo malísimo y algún esbirro

Es decir, el que ordena el asesinato y su ejecutor. En este caso, y dado el poder de corrupción que hay en el país, pienso que lo adecuado es juntar a un político que quiere salvaguardar la imagen del club como símbolo de la ciudad, al promotor inmobiliario que ve peligrar sus intereses y por supuesto al directivo que amaña el partido. Juntos, deciden contratar a un malo con muy malas pintas, con alguna cicatriz en el rostro, picado de viruela, tuerto o cojo (o todo junto). Además este individuo odia el fútbol, a veces, incluso lee un libro (o sea, un crápula como Dios manda).

Crítica social intrínsecamente unida a la novela negra

Hombre, con el anterior párrafo os podéis imaginar por dónde iría el tema… El recurso es fácil, que si tenemos dinero para los clubes de fútbol pero no para sanidad o educación, que si nos manifestamos y la liamos parda si nuestro equipo baja a segunda pero no somos capaces de manifestarnos para defender nuestros puestos de trabajo… Esta parte os la dejo fácil.

El escenario de la acción

Lo lógico es que discurriese en el barrio bilbaíno de Indautxu, en los alrededores de San Mamés, que está lleno de tabernas con solera y gente cuya vida da de por sí para varias novelas.

Diálogos irónicos e impactantes

Nuestro protagonista está un poco pasado de vueltas, y su verborrea irónica y sarcástica tiene que llenar los diálogos, opinando de todo un poco: política, la crisis y por supuesto su tema preferido tiene que ser el fútbol y sus chascarrillos. En mi opinión ésta es la parte difícil, porque se corre el riesgo de pasarse uno con las insinuaciones, y si queda demasiado artificial, la novela pierde fuerza.

Investigación detectivesca

Claro, estamos hablando de un ex futbolista, que no sabe nada de investigación ni de detectives y nunca se ha dado una vuelta por La tienda del espía, sin aparente método, pero es un tipo con recursos y contactos en ambos mundos, en el de la gente teóricamente respetable (que por supuesto acaban siendo los peores) por su paso por el fútbol profesional y en el de los bajos fondos por su oscuro pasado alcohólico rozando la ilegalidad. Así que una cosa va llevando a otra, y a la vez que él va descubriendo pistas, deduciendo situaciones o descartando sospechosos, va mostrando al lector poco a poco todo el razonamiento, llegando por fin al desenlace final. Para que esta parte salga digna, habría que conseguir cierta complicidad con el lector.

Y más o menos eso sería todo. Hombre, si tenéis suerte, le dais a la tecla trescientas páginas con esta historia y conseguís que alguien os lo publique, estaría bien leer mi nombre en un apartado de agradecimientos.

Para finalizar, si alguno piensa que se me ha ido la pinza… que no digo yo que no, quisiera recordaros que hace un par de días han detenido en Bilbao al primer y único maestro shaolin occidental, que supuestamente debido a un tumor cerebral se ha convertido en un asesino en serie. Si vais con este argumento debajo del brazo a una editorial, os echan por fantasmas.

Nota: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Merienda para la escritura: como no podía ser de otra manera, bocadillo de tortilla de patata envuelto en papel de aluminio, que tantas tardes-noches de gloria nos ha llenado el buche en el descanso de los partidos.

¿Creéis que me falta algo? ¿Añadiríais algún ingrediente más a la historia?

Mientras nieva sobre los cedros – David Guterson

De vez en cuando uno da con libros que en un principio no le llaman la atención, con las expectativas por los suelos, pero que por algún inexplicable motivo comienza a leer, pescando una lectura amena y agradable en el tormentoso océano de la distribución literaria. Este es el caso de Mientras nieva sobre los cedros.

Mientras nieva sobre los cedros
Fuente: Wikipedia

Recordaba la película basada en el libro protagonizada por Ethan Hawke que aunque me gustó, tampoco me pareció una historia excesivamente atractiva, por lo menos para la pantalla, lo que no ayudaba para animarme a leer la novela, a pesar de que en general los libros son muchos mejores que sus adaptaciones cinematográficas. Y éste cumple dicha premisa. Sin juzgar la película como mala, me quedo con el libro.

Escrito por David Guterson, su argumento se centra en una pequeña isla del Pacífico donde un pescador es encontrado muerto atrapado entre las redes de su barco. Al instante dictaminan que se trata de un asesinato y todas las pruebas apuntan a un sospechoso de origen japonés con el que tenía una disputa vecinal. Con fuerte presencia de inmigrantes japoneses en la isla y las heridas sin cicatrizar de Pearl Harbor, la desconfianza entre las comunidades es palpable. El peso de la narración recae sobre el director del periódico local y protagonista, Ishmael Chambers,  que desde su perspectiva, nos va contando los pormenores de la investigación. Para enredar un poco más, descubrimos que fue un antiguo amor adolescente de la esposa del acusado, y herido todavía por haber sido rechazado, a nuestro protagonista le surgen diferentes dudas y sentimientos encontrados a lo largo de la investigación.  A la vez que  van saliendo a la luz los diferentes sucesos, también nos va mostrando los rencores ocultos que suelen caracterizar a una comunidad tan pequeña limitada por el mar. Y hasta aquí puedo escribir.

Visto así, parece una novela policiaca con todos sus ingredientes: la opresión propia de la isla, la aparición del macabro cadáver en la neblina del mar que convulsiona la tranquilidad del pequeño pueblo, el odio racial como probable motivo del crimen, el atormentado amor no correspondido… Sin embargo no lo es, puesto que el asesinato no deja de ser una excusa para describir las animadversiones producidas por la guerra y el racismo que la gente de la isla tiene sobre su comunidad japonesa.

Va desgranando las relaciones entre los habitantes de una pequeña isla, donde los recuerdos son difíciles de olvidar, con el oficio de pescador de fondo y a través de la mirada del director de un mediocre periódico local, que no ha podido olvidar su amor de juventud que va rememorando según discurre la historia.

El libro fue premiado en 1995 con el PEN/Faulkner al autor estadounidense con la mejor obra de ficción del año.

Escrito con un lenguaje sencillo y efectivo, en ocasiones puede resultar algo lento debido a su estilo descriptivo. Si bien uno puede intuir cuál será el final de la historia, en el transcurso de la aparición de pruebas, acusaciones y viejos resentimientos, se nos muestra las dudas morales del protagonista que despechado, se plantea la conveniencia o no de hacer pública la verdad, aportando suspense hasta el último momento.

Es original en su planteamiento de los odios racistas entre dos comunidades dispares y en un contexto nada habitual. Si buscas una historia que se salga de lo normal, ésta puede ser una buena opción. Atentos también con los nombres japoneses, aunque su número no es excesivo y son cortos, si uno no está acostumbrado te puedes perder en el transcurso de la lectura (o por lo menos me ha pasado a mí).

Merienda para la lectura: bocadillo de sardinas de lata.

¿Has tenido ocasión de leer Mientras nieva sobre los cedros? ¿Te ha gustado tanto como a mí?

Resumen VIII. Encuentro de Novela Negra de Bilbao

O por lo menos intento de resumen, porque seguro que me dejo algo del VIII. Encuentro de Novela Negra de Bilbao que se celebró ayer dentro de los actos de la Feria del Libro de Bilbao 2013.

Empecé mal porque llegué tarde (sólo 5 minutos), cosas del transporte público, lo que provocó que siguiese la charla de pie puesto que todos los asientos estaban ocupados. Aforo completo a pesar del mal tiempo y varias personas al fondo ubicándonos como podíamos, escuchando a estos cinco fenómenos de la literatura negra. Buena señal de que había interés en lo que nos tenían que contar.

Por un lado estaba Félix Linares de moderador (os recomiendo su programa de radio sobre literatura Pompas de Papel), acompañado de los escritores Jon Arretxe, Félix G. Modroño, el escritor francés Bernard Minier, José Javier Abasolo y Alexis Ravelo (de izquierda a derecha en la fotografía, que no es de gran calidad pero uno tiene los medios que tiene).

VIII. Encuentro de Novela Negra de Bilbao

Tuvimos la mala suerte de que coincidiera la hora de la charla, situada en la carpa central de la Feria del libro de Bilbao, con el concierto que la banda municipal (o quien fuese) daba a la misma hora a unos metros de distancia, así que a pesar de que hablaban al micrófono, en ocasiones no pude entender todo lo que decían.

Al principio hicieron un breve resumen de los orígenes de la novela negra. Como en parte debe su nombre a la colección Série Noire de la editorial francesa Gallimard, cobraron especial relevancia las opiniones de Bernard Minier desgranando la historia reciente de la novela negra en Francia.

Como una cosa lleva a la otra, enseguida surgió la relación del periodismo con la novela negra. Afirmaron con alguna discrepancia, que la novela negra en el estado tuvo su auge entre los años 70 y mediados de los 80, con nombres como Juan Madrid o Manuel Vázquez Montalbán. Después, hasta principios de nuestro siglo, este nicho literario lo copó el periodismo con las propias noticias reales que superaban a la ficción. Por fin, en los últimos diez o quince años, están surgiendo escritores como ellos que están aportando cierta calidad y dignidad al género. Como reflexión final a esta cuestión, dedujeron que no es que la novela negra esté de moda, sino que se trata de un género en sí mismo que poco a poco se está consolidando.

Además, la localización de los escenarios ha ido cambiando con el tiempo. Al principio las historias se enmarcaban sobre todo en Barcelona y alguna que otra en Madrid. Ahora no, como ejemplo ellos mismos, un canario, un francés y tres vizcaínos (parece un chiste) que localizan sus insólitas aventuras en Bilbao, Sevilla o Las Palmas, aportando ese “provincianismo” a la novela negra.

VIII. Encuentro de Novela Negra de Bilbao

Aprovecharon para decir que ellos se dedican a escribir novela negra como excusa para hablar de los temas sociales que les preocupan. Enmarcan una situación, hasta cierto punto inverosímil, y alrededor de ésta desgranan su visión de la sociedad que en suerte les ha tocado vivir.

También hubo tiempo para los personajes de sus novelas, que son de aquí, de esas ciudades de provincia que he comentado antes, con apellidos como Sánchez o Etxeberria, perteneciendo a las policías autonómicas o guardias civiles cañís como en el caso de las novelas de Lorenzo Silva, que aunque todavía encuentran cierta reticencia en algunos sectores del público, poco a poco están convenciendo de que se puede hacer buena literatura sin que el protagonista se apellide O´Hara.

Y es que la novela negra está aderezada de humor, ironía y sarcasmo, ingredientes que vienen muy bien a las tramas y a esas historias con cierta denuncia social que hay de fondo.

Dijeron que a la hora de escribir novela negra, escriben ficción, pero a la vez tiene que ser creíble, de ahí que es imprescindible documentarse y entender el entramado legal.

Recordaron que últimamente están surgiendo colecciones de novela negra, que si bien por un lado tienen a escritores consagrados en el género, los editores también aprovechan para presentar a nuevos escritores que avalados por la propia colección, pueden darnos gratas sorpresas.

Al final y a modo de despedida, cada autor hizo un breve resumen de sus últimas novelas. Aquí os dejo el listado:

612 euros – Jon Arretxe

La ciudad de los ojos grises – Félix G. Modroño

Bajo el hielo – Bernard Minier

La última batalla  – José Javier Abasolo

La estrategia del pequinés – Alexis Ravelo

Buenas novelas, buena compañía, literatura y humor, todo ello condensado en hora y media de tertulia. ¡¡Y gratis!!

Por si no se me ha notado, yo me fui encantado de la experiencia. Espero no haberme dejado nada importante…

Ala, no me seáis vaguetes… ahora toca leer estas cinco propuestas literarias. Por mi parte, ya tengo apuntados todos los títulos en mi lista de futuras lecturas.